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El camino jurídico de ese proceso implicaba que la Cancillería, en tiempos de Adalberto Rodríguez Giavarini, debía pedir el traslado del preso desde México para rendir cuentas ante la Justicia mendocina. Pero el trámite nunca salió del casillero de pendientes, era una decisión de alto voltaje político que Giavarini y luego su sucesor Ruckauf dilataron porque el proceso a Cavallo en la Justicia mexicana era tan lento que no representaba ningún contratiempo para sus gestiones. Ahora, con el fallo sin precedentes históricos de la Corte Suprema de México, toca al gobierno de Vicente Fox Quesada comunicar al gobierno español la extradición a Madrid, y a Bielsa convalidar la situación del ex militar con un antecedente no resuelto en la Justicia argentina.
El antecedente resaltado en la frondosa carpeta de la Cancillería es que el ex marino Cavallo fue juzgado y desprocesado el 6 de abril de 1987 por la Cámara Federal por los mismos delitos contra los derechos humanos que le imputa el polémico juez español Baltasar Garzón y que ahora determinan su posible extradición a Madrid. Por si esto fuese poco, Bielsa tendrá que luchar contra su memoria y los llamados telefónicos de su amigo, el ex canciller mexicano Jorge Castañeda, un impulsor como Garzón de la Justicia sin fronteras. En efecto, un mes antes de que Bielsa soñara con ocupar un lugar en el gabinete de Néstor Kirchner, recibió una invitación de Joaquín Stella, jefe de la marina, con quien sintonizaba en política, más allá de lucir la misma barba entrecana.
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