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4 de abril 2006 - 00:00

Fama en Tinelli, no para políticos

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La vuelta de Marcelo Tinelli, como siempre, requiere de algún escándalo previo. El precio del rating, costumbre de la TV. Y en este nuevo ciclo, como se involucran políticos, las situaciones afrentosas han adquirido características desopilantes. Justamente uno de esos episodios, que involucra a un legislador nacional, hoy es motivo de tratamiento para ser emitido o no.

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Nadie ignora que en lo de Tinelli se fabrican situaciones para luego ridiculizar al personaje invitado. Cuando se trata de figuras que buscan fama, la disculpa posterior se comprende, es casi un juego en el que la víctima entrega su candor a cambio de un minuto de publicidad. Funcionaba con las modelos. ¿Ocurrirá ahora lo mismo con los políticos?

Es posible, finalmente no son mejores que las modelos, salvo que algunos empeñan cierto prestigio formal que no desean perderlo en una noche de televisión. Tal el caso del legislador, oficialista, quien aceptó a una propuesta « periodística» de Nancy Pazos, ignorando que esa entrevista era apenas una simulación para el remate final, jocoso, quizás agraviante.

Participó el invitado en el reportaje, con algunos testigos en la tribuna, explicó las razones de su cercanía al Presidente y, al final, un espontáneo presunto (en rigor, uno de los colaboradores de Tinelli) se paró para encararlo y decirle que «no hablara tanto de Néstor porque él había estado siempre al lado de Duhalde».

Incómodo, algo sonrojado, el legislador atinó a balbucear algunas explicaciones, pero su aclaración se nubló cuando el otro interlocutor -más agresivo y mal hablado- le insistió con la pertenencia anterior, utilizó términos poco gratos al oído, casi todos referidos al acto de sorber o chupar órganos de otros.

Casi de infarto el epílogo, al menos para el agraviado, apenas salvado por «es una broma de Tinelli» que sonriente dejó caer la conductora. El legislador, desde entonces, se integró a la lista de los ridiculizados en la tele y, por supuesto, ahora hace ingentes esfuerzos para que no salga al aire ese simulacro de entrevista periodística. Entiende, claro, que una aparición tan funesta no sólo lo disminuye sino también le cierra el camino a otras posibilidades políticas futuras.

Por lo que trascendió, hay una negociación para evitar la salida al aire de este esquicio, aunque nadie sabe la forma en que habrán de concluir las tratativas. Lo cierto es que debuta Pazos con Tinelli con la suficiente cobertura de notoriedad para que la audiencia se fascine ante la tele, ya que nadie desea privarse de la vergüenza ajena. No tendrá este programa, claro, la decisión de quienes -como Juan Carlos Pugliese- aceptaron dialogar en la cama con Moria Casán, sabiendo a lo que se exponían o arriesgaban. Ni tendrá como invitado, tampoco, a un político de menos fuste pero al cual no convocará Pazos: su propio esposo, el diputado de la Ciudad Diego Santilli.

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