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14 de agosto 2008 - 00:00

Feliz pareja

Se habla de reencuentro, de reconciliación, de futura reunión. Pero hasta ahora ha habido sólo una conversación telefónica el fin de semana. Se juraron amor eterno, como las parejas que buscan calor en rescoldo de una vieja relación. Alberto Fernández les contó a sus amigos de una nueva aventura junto a Néstor Kirchner. Como si nada hubiera ocurrido, ni el despido de la Jefatura de Gabinete. Hay algunas prendas, la primera, que Fernández ya no publicará ningún libro contando su temporada en la pingüinera. La otra, le comunicó el ex ministro al ex presidente que la familia Ibarra ya no pertenece más a su espacio (político, se entiende). Como peón de la política, Fernández promete caminar los distritos; primero, la Capital Federal, cuyo PJ preside. Después ensayará una invasión en el conurbano. El martes por la noche ya estuvo cenando con intendentes en el partido de San Miguel, donde manda alguien que debió ser adversario pero que, rendido y cautivo, es hoy aliado del oficialismo, Aldo Rico.

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Mientras espera el indulto de Néstor Kirchner, Alberto Fernández retomó ayer la presidencia del PJ de la Capital Federal, algo que alterna con la gastronomía variada, género al que se entregó desde que se fue de la Casa de Gobierno. Les dijo allí a sus más cercanos que aguarda reunirse, «tal vez la semana que viene», con el ex presidente, con quien no mantiene trato desde que abandonó el gobierno. Sólo un llamado telefónico el fin de semana.

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Hasta se plegó a la organización de una comida para recaudar dinero para la nueva sede del peronismo porteño, como parte de la agenda política que comenzó a urdir para reforzar, dice, el kirchnerismo porteño. Fue la segunda vez, ayer, desde que asumió a principios de año la presidencia del PJ Capital tras una elección sin votos, de lista única, que Alberto F. se presentó ante la mesa directiva, que anima, además de comidas para hacerse de dinero, el lanzamientode una página Web, de una revista y también de un espacio televisivo. Una nueva política, al parecer, para ese Alberto Fernández que busca un nuevo rol protagónico.

El ex jefe de Gabinete también el martes por la noche cenó con el intendente de San Miguel, Joaquín de la Torre, en una cita más de las que viene manteniendo a la hora de la comida con funcionarios y legisladores a los que intenta contagiar su propósito: recuperar la mística, dice, que tuvo el kirchnerismo en 2003.

De la mano del sindicalista Víctor Santa María, (portero), presidente del congreso del peronismo metropolitano, Fernández arribó ayer a la sede de UPCN, donde tuvo lugar la reunión de la mesa ejecutiva del consejo del PJ porteño, del cual es titular y donde se le reclamaba presencia cuando era funcionariode la Casa de Gobierno. Repitió ante el grupo, unos 25 asistentes, las razones de su partida y que quiere reorganizar el kirchnerismo. Hasta deslizó que pronto se verá Néstor Kirchner, aunque nadie entendió bien si realmente habían vuelto a conversar, si le dijo o le dirá (la confusión fue parte actoral de ese Fernández, adrede), pero aseguró que será un organizador del kirchnerismo porteño, es decir, lo que se pensó que fue.

  • Auditorio

  • Entusiasmó diciendo que hay que volver a recorrer los barrios y mostrar al peronismo opositor a Mauricio Macri en la Capital Federal.

    Lo escuchaban allí, además de Santa María, Juan Manuel Olmos, Alberto Iribarne, la hija de éste, Inés, Cristian Asinelli, Guillermo Oliveri y Sebastián Gramajo (el tesorero), entre otros a los que alberga esa mesa de conducción, dentro de la cual sueñan algunos con el regreso electoral de Jorge Telerman, un enemigo del ex jefe de Gabinete. En cambio, otros rechazan -como Santa María-la inclusión de cualquier experimento transversal en las legislativas del año que viene.

    «Nos dijo que nos quedemos tranquilos que Aníbal Ibarra no tiene nada más que ver con este espacio», aseguró Santa María, uno de los más ardientes enemigos del legislador.

    «El tiene voluntad de seguir haciendo política en el distrito, estamos organizando una cena para el mes que viene, lanzamos en los próximos días una revista, y vamos a tener reuniones periódicas», explicó del encuentro el legislador Asinelli, para aludir a un calendario que le impone a Fernández que cada quince días se reúna con la mesa partidaria de la Capital Federal.

    El otro peronismo, en tanto, el que no adhiere a los Kirchner, en cambio ya le ha desplegado pegatinas en contra al ex jefe de Gabinete. Es parte del núcleo que se viene reuniendo con Eduardo Duhalde en la Capital Federal, y que animan, entre otros, Juan Minichilo, Eduardo Rollano o Miguel Angel Toma, pero dentro de la estructura del PJ porteño, el control lo conservan todavía los aliados al kirchnerismo.

    «El relanzamiento del PJ significa que, a partir de ahora, la gestión de Macri pasa a ser el objetivo central del peronismo. Vamos a fiscalizar cada una de las acciones del Gobierno de la Ciudad», sintetizaron los consejeros, a la salida del encuentro.

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