Fernández ya paga $ 3.500 la consulta

Política

Antes de comenzar con la reforma, Fernández ya realizó varias designaciones de personal en planta transitoria, contratados en la jerga oficial. Fue generoso hasta con las asignaciones, ya que a Héctor Alcar en la Subsecretaría de la Gestión Pública le pagarán $ 3.610 (sueldo de ministro) hasta que venza su contratación el 31 de diciembre próximo. Igual que a Adrián Domínguez, conchabado en el mismo sector y con el mismo dinero. No es lo único: en la Subsecretaría de Coordinación y Evaluación Presupuestaria, la gracia de los salarios cayó sobre Carlos Pacios, quien se garantiza también $ 3.610 mensuales hasta fin de año. En cambio, Silvia Rodríguez o Ernesto Fasola, seguramente por responsabilidades menores, tendrán una remuneración ligeramente más baja: $ 3.250 en el primer caso y $ 2.440 en el segundo.

Alberto Fernández, como jefe de Gabinete, tiene entre sus competencias llevar adelante la reforma del Estado, tarea por definición infinita. Como la caridad, esta reingeniería también empezó por casa. Y lo hizo, precisamente, con caridad. Fernández dispuso la reestructuración de su propia área. Multiplicó las direcciones y descongeló todas las vacantes, que ahora serán ocupadas interinamente por gente que en un tiempo deberá enfrentar un concurso si quiere quedar efectiva. Se acabaron los tiempos de Eduardo Duhalde, cuando las designaciones se realizaban con cuentagotas y debían pasar por la firma del Presidente. Ahora, con la excusa de que hay nuevas responsabilidades y dependencias, se justifica que haya una nueva plantilla. Milagros de Néstor Kirchner y de Fernández, quienes lograron que Duhalde se transforme, por la prodigalidad de sus sucesores, en un ortodoxo más estricto que Ricardo López Murphy.

Antes de comenzar con la reforma, Fernández ya realizó varias designaciones de personal en planta transitoria, contratados en la jerga oficial. Fue generoso hasta con las asignaciones, ya que a Héctor Alcar en la Subsecretaría de la Gestión Pública le pagarán $ 3.610 (sueldo de ministro) hasta que venza su contratación el 31 de diciembre próximo. Igual que a Adrián Domínguez, conchabado en el mismo sector y con el mismo dinero. No es lo único: en la Subsecretaría de Coordinación y Evaluación Presupuestaria, la gracia de los salarios cayó sobre Carlos Pacios, quien se garantiza también $ 3.610 mensuales hasta fin de año. En cambio, Silvia Rodríguez o Ernesto Fasola, seguramente por responsabilidades menores, tendrán una remuneración ligeramente más baja: $ 3.250 en el primer caso y $ 2.440 en el segundo.

Hay más contratados de Fernández y, se supone, este emprendimiento de reforma nada tiene que ver con la puja electoral porteña que al jefe de Gabinete lo tiene como principal aliado de Aníbal Ibarra. Ejemplos: en la Subsecretaría para la Reforma Institucional y Fortalecimiento de la Democracia, Facundo de Almeida cobrará $ 3.041, igual que Adriana Mina. Otros nombramientos (unos l5), por lo menos en esta camada, serán beneficiados con ingresos que van de $ 1.445 a $ 835.

Así como en la reforma del Estado Fernández comenzó por su oficina, en las contrataciones arrancó por su profesión. Todos los designados son consultores, como él, que mantuvo activa una empresa del ramo, por lo menos mientras fue legislador de la Ciudad de Buenos Aires. Rodeado de colegas, de clase A y B, y de variados rangos (del I al IV), entonces ha iniciado su reforma del Estado con el descongelamiento de vacantes, con dadores de sangre intelectual para saber luego cómo será la reforma. No es cuestión de que se diga que el gobierno no consulta a nadie.

Todos, por ahora, tienen plazo para su trabajo de pensamiento (3l de diciembre) y, si el viento patagónico sigue a favor, posiblemente luego se instalen como permanentes vía el concurso. A menos, claro, que el viento sople en contra para esa fecha, con lo cual no sólo estos contratados estarán inquietos. Hay dos santacruceños, quizá no de origen, que soplan en ese sentido.

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