27 de agosto 2003 - 00:00

Forcejeos en el macrismo

En el macrismo, la pelea por el reparto de bancas, disparó una guerra similar a la que padece hoy la tropa de Aníbal Ibarra. En el caso de Mauricio Macri, fueron tres, además de la propia, las boletas concedidas a otros partidos y que se quedaron con la mayoría de los legisladores porteños que aportó la dupla Macri-Rodríguez Larreta. Si irritó a los ibarristas que Jorge Giorno (partido de la Ciudad) se quedara con 7 bancas y una diputada nacional que cree podrían haber dejado para la tropa propia, en el macrismo la congoja es mayor: el Frente de la Esperanza que encabezó Santiago de Estrada tendrá una banca más que las que se repartieron para Compromiso para el Cambio, el partido de Macri.

Por eso el PJ Capital, que integró esa boleta oficial, disparaba el lunes todos sus dardos contra el jefe de campaña del empresario, Juan Pablo Schiavi. Le reprochan que haya permitido esa ingeniería de franquicias, de la que en realidad no sería el mentor, y que por eso, se perdieron más de doce bancas dejando afuera, por ejemplo al sindicalista Fabián Valle o al hijo de Juan Carlos Mazzón o al felipista Julio Balbi.

Recriminan que el peronista Jorge Mercado con una lista adherida retenga 5 bancas, que podrían haber sido por caso para un macrista de la primera hora como Oscar Moscariello, que puja por su renovación en el puesto 8 de la boleta.

El propio Macri, que escuchó esos reproches delante de los titulares de esas boletas colgadas, traspasó la ira a Schiavi. El jefe de campaña intentó ingresar a esa agitada reunión, el lunes en las oficinas de la calle Chacabuco, pero lo frenó su jefe: «Ahora andate, pero después tendrás que hablar con ellos, porque lo que pasó me perjudica para el 14», retó el candidato al ballottage, quien sabe que una vez otorgados los escaños si la tropa no es fiel, difícilmente es ponerla en marcha para que puje por el triunfo en segunda vuelta, sin una ambición personal poderosa.

Dejá tu comentario

Te puede interesar