Cristina
de
Kirchner
al llegar
ayer al
aeropuerto
de
Tucumán
en donde
participó
de los
actos del
9 de Julio
con
ceremonias
en la
Casa
Histórica
de la
Independencia
y
un acto en
el hipódromo
local ante
30 mil
asistentes.
Casi como una exhalación, Cristina de Kirchner pasó fugazmente ayer por la ciudad de San Miguel de Tucumán -estuvo sólo dos horas- para encabezar el acto central por el 192 aniversario de la Declaración de la Independencia, con consignas sobre la construcción de «una nueva independencia» y sobre «la liberación de América del Sur».
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Breve fue además su discurso, de sólo 14 minutos y desprovisto de anuncios y de referencias abiertas al grave conflicto con el agro por las retenciones móviles.
El fuerte blindaje de seguridad que le ofreció el gobernador justicialista José Alperovich -con más de 1.500 efectivos- le permitió no verse sacudida por la iracundia de los ruralistas.
Sin embargo, la conmemoración histórica quedó signada por la tragedia, al derrumbarse una de las tribunas del hipódromo donde se desarrolló el acto, con el saldo de un militante muerto y más de una decena de heridos. Antes de dirigirse a los cerca de 30 mil asistentes, la Presidente pidió un minuto de silencio por el fallecimiento de Juan Valdez, oriundo de Tafí del Valle.
Arrastra la plaza tucumana un antecedente negativo en materia de actos presidenciales por el 9 de Julio: en 2004, el por entonces primer mandatario Néstor Kirchner debió cancelar su discurso, tras una batalla campal protagonizada por militantes justicialistas y piqueteros. El pasado sábado, cuatro diputados nacionales del Frente para la Victoria fueron escrachados en el aeropuerto por productores, disconformes con el aval que les dieron a las retenciones móviles en el Congreso.
Con todo, fue el segundo desembarco de la Presidente en tierra tucumana en poco más de una semana, ya que el 30 de junio y el 1 de julio encabezó la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur.
En su discurso de ayer, la Presidente convocó «a todos los argentinos, como hace 192 años, a construir esta nueva independencia: la del país de la producción, el trabajo, la educación, la salud y el desarrollo social y la inclusión, en una América del Sur unida e integrada».
La ex primera dama afirmó también que «no hay posibilidades de ser un país independiente si no somos una nación desarrollada económicamente e integrada socialmente». En esa línea, recalcó que «cuando un ciudadano vota está decidiendo también qué perfil de país se quiere construir» y que los argentinos apuestan a «construir una nación con trabajo, producción e inclusión social».
Cristina de Kirchner además resaltó que «los pueblos que no conocen su verdadera historia están destinados a cometer los mismos errores».
Añadió: «Cuando decidí que la cumbre del Mercosur, en la que debía entregar la presidencia, se hiciera aquí no fue una casualidad», al destacar que no cree «en las casualidades en la historia y la política».
«Fue una decisión, una apuesta histórica de lo que vive no sólo nuestro país, sino América», agregó, para enfatizar luego que «si aquella vez fue la liberación de las Provincias Unidas, esta vez se trata de construir la liberación de América del Sur entre todos juntos».
Según la jefa de Estado, además «la verdadera historia es la de San Martín, Belgrano o Güemes, que se opusieron a los hombres del puerto de Buenos Aires, que hoy tienen plazas y avenidas en nombre de ellos y que se negaban a dar la independencia».
La Presidente desembarcó en el aeropuerto de Tucumán a las 12.54, acompañada por la mayoría de los ministros del gobierno nacional, y allí fue recibida por Alperovich y por su esposa, la diputada Beatriz Rojkés. Se encontraban además los mandatarios Juan Manuel Urtubey (Salta) y Walter Barrionuevo (Jujuy).
Luego se trasladó a la Casa de Tucumán, donde desplegó los saludos protocolares de rigor y encabezó un breve homenaje a los congresales de 1816, de sólo siete minutos. En segundo término fue al hipódromo tucumano, donde fue recibida por decenas de carteles respaldatorios y una suelta de globos.
La comitiva presidencial estuvo integrada por los ministros de Planificación Federal, Julio De Vido; de Educación, Juan Carlos Tedesco; de Defensa, Nilda Garré; de Interior, Florencio Randazzo; de Desarrollo Social, Alicia Kirchner; y de Justicia, Aníbal Fernández. También fueron de la partida los legisladores oficialistas Eduardo Fellner, Agustín Rossi, Carlos Kunkel y José Pampuro, Ariel Basteiro (director por el Estado de Aerolíneas Argentinas) y Guillermo Moreno.
Los actos habían comenzado a las 9, cuando Alperovich encabezó el izamiento de la Bandera en la explanada de la Casa de Gobierno, desde donde se dirigió a pie hasta la Iglesia Catedral, ubicada a 100 metros, trayecto durante el cual saludó a la gente que se había congregado en la vereda de la plaza Independencia. En tanto, en el tradicional tedeum -en el que Cristina de Kirchner estuvo ausente con aviso- el arzobispo de Tucumán, Luis Villalba, instó a todos los sectores de la sociedad a «conseguir la convivencia en paz» (ver vinculada).
Como sucede desde 1991, como consecuencia de un decreto presidencial, los 9 de julio de cada año y durante todo el día Tucumán se convierte en capital de la República, motivo por el que el jefe de Estado encabeza en la provincia los actos oficiales por el Día de la Independencia.
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