El peronismo votó ayer bajo la lluvia. Proclamó, sin rivales, a Alberto Balestrini como nuevo jefe partidario en reemplazo de José María Díaz Bancalari. Con boleta única a nivel provincial y en las secciones, la disputa se concentró en un puñado de distritosen los que, color local o anticipo tormentoso, el kirchnerismo sufrió varias derrotas. En simultáneo, recuperó para la vida partidaria al ex carapintada Aldo Rico y al ex intendente de Pinamar Roberto Porretti.
Alberto
Balestrini
ayer, al
votar, en La
Matanza.
Sin rivales,
fue proclamado
ganador en
una primaria
que
ofreció
varias
victorias
anti-K.
En una interna ficticia, de boleta predigitada, Néstor Kirchner logró lo imposible: perder. Todo el arsenal estatal, más el paraestatal de Hugo Moyano, no le alcanzó ayer al gobierno para sortear una derrota emblemática, y quizá sintomática, en el peronismo de Buenos Aires.
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Graciela Camaño, diputada del PJ disidente, y esposa de Luis Barrionuevo, restregó en la cara del patagónico una victoria hiriente: con 60% de los votos, le ganó al candidato K, Osvaldo Lobato, que gozaba la doble custodia de la Casa Rosada y la CGT.
El de Camaño no fue el único tropiezo oficial: en Morón, el barrionuevista Domingo Bruno también zamarreó a un kirchnerista, Luis Pereyra. Empezó, anoche, el desfile de culpables -y crucificados- por las calles del conurbano oeste.
Del otro lado, en el conurbano sur, la cofradía barrionuevista se colgó otra banda: en Presidente Perón, Carlos Acuña, del sindicato de estaciones, atropelló a Aníbal Regueiro, intendente K, que aparecía también con cobertura de la Casa Rosada.
«Con militancia y esfuerzo, le ganamos al aparato del gobierno nacional, a Balestrini y a la patota moyanesca» le dijo, anoche, Camaño a Ambito Financiero. Detalle: durante el día, hubo forcejeos, corridas y trompadas entre militantes apasionados de los dos candidatos.
En el interior, los K también parieron palizas: en Balcarce, Gabriel Petruccelli volteó al candidato oficial, Ernesto Orsi, que además de ladero del intendente local, José Luis «Patón» Pérez, es el delegado del Ministerio de Trabajo en el municipio.
El dato incendiario es que Petruccelli responde abiertamente a Francisco De Narváez quien, en los últimos 15 días, estuvo dos veces en Balcarce para respaldar la candidatura del electo presidente del PJ distrital. Otro poroto en la bolsa de los fracasos K.
En la provincia rural, donde todavía hay ecos del conflicto con el campo, la marca Kirchner -la boleta oficial se llamaba Peronismo para la Victoria, Kirchner Conducción- hubo otros territorios esquivos: en Tandil, Héctor Escudero, que viene de PRO, fue electo jefe del PJ.
En esa ciudad, una de las más importantes de interior, el conteo presentó un dato inquietante: fue notable el corte de boleta en el tramo correspondiente al candidato a presidente, el matancero Balestrini.
Anoche, ajenos o disimulados, en la sede del consejo del PJ nacional, en la calle Matheu, Daniel Scioli, su vice, José María Díaz Bancalari y Hugo Moyano se amontonaron para seguir un escrutinio que, con el correr de las horas, les fue borrando las sonrisas.
Retornos
La interna del peronismo «renovado» que, desde anoche, preside Alberto Balestrini regala otros diamantes: volvía a la cima del PJ Aldo Rico, que se imponía en San Miguel, y regresó victorioso e inmune, el destituido Roberto Porretti, quien festejó en Pinamar.
Entre el ex militar de San Miguel -anoche, al cierre de esta edición, llevaba una diferencia de 70 votos, pero su rival no reconocía la derrota- y el ex intendente pinamarense hay un nexo: Carlos Kunkel, patrocinante del retorno de los dos dirigentes al fuego peronista.
Rico debería financiar un altar a la inhabilidad política de Joaquín de la Torre y Franco La Porta quienes, como socios, en diciembre pasado, vencieron al riquista Oscar Zilocchi y once meses después, peleados, asfaltaron la entronización del ex carapintada como jefe del PJ.
Lo de Porretti circula por otra vía: lo mostrará como la constatación de que su destitución fue un operativo pergeñado por Rafael de Vito, el actual intendente, a quien venció en la interna. Ahora, sin fecha, queda la elección del jefe comunal en el que Porretti irá por la revancha.
Otro que, sobre la hora, se calzó los laureles fue Francisco «Barba» Gutiérrez, en Quilmes, En la semana, el juez Manuel Humberto Blanco, volteó su candidatura, pero el viernes, a las apuradas, la Cámara Electoral lo habilitó para que compita por la jefatura del PJ.
Arrasó con José Luis «Yiyo» Fiezzi, empresario de la carpa que se animó a desafiar al metalúrgico: el resto del pejotismo,tanto Aníbal Fernándezque fue electo consejero por la Tercera Sección-como Sergio «Chino» Villordo, portador de MAP, esquivaron la primaria.
Duelos
Gutiérrez forma parte del sobrio pelotón de ganadores K. En rigor, sobre 32 distritos en riña, en apenas cinco había duelos de peso, y en la mayoría de ellos, Kirchner picó el boleto perdedor. Es más: en otros, con victorias oficiales, la medalla tiene dueños fuera de Olivos.
En Vicente López, por caso, Martín Cosentino triplicó los votos de Ezequiel «Negro» Oliva. El ganador es funcionario y tropa protosciolista que llega tras una costura sigilosa, con pacto triangular -derivó en que Darío Duretti asuma en provincia- de Guido Lorenzino.
Puede Olivos anotar como beneficio que Oliva formaba parte, siquiera de modo imaginario, con el potencial de rebeldes que ayer festejó en San Martín y Morón.
Tampoco es K puro otro triunfo, ahí cerca, en San Isidro. Santiago Cafiero venció a Sebastián Galmarini en el duelo de clanes familiares que, en las sobremesas de sábado en la quinta presidencial, le merecerá alguna broma densa de Kirchner a Sergio Massa.
En todo caso, ese Cafiero de tercera generación, también es funcionario de Scioli 0integra la jefatura de Gabinete de Alberto Pérez, que debutó como platense- y aportó a 100% de efectividad sciolista en la interna: ganaron los tres anotados propios.
El tercero del pelotón es Alejandro Arlía, hasta la semana pasada vicejefe de Gabinete de Pérez, ascendido a ministro de la Producción tras la salida, para arriba, de Débora Giorgi. Arlía fue electo jefe del PJ de Brandsen, en la zona rural del conurbano sur.
A medio camino quedó, en tanto, la interna de Luján: sobre la hora, el viernes, la intendenta Graciela Rosso, cuestionó padrones, lugares de votación y hasta la teoría de Darwin para resolver que no competiría contra Miguel Prince. Traducción: sabía que perdía.
Entre las pequeñas anécdotas de la vida conyugal del PJ llegó una, entre muchas otras, desde Tres Arroyos, el distrito donde se presentaba la mayor cantidad de listas: sobre cuatro, ganó Pablo Garate, alguna vez frepasista, luego kirchnerista iniciático y ahora peronista a secas.
Entre las celebraciones figuróla de Facundo Celasco en Dolores que venció a Federico Gallategui, referenciado con el ex intendente y hoy operador de De Narváez, Alfredo «Tati» Meckievi.
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