Gesto de Macri para atraer voto de Zamora: le ofreció un cargo

Política

A Luis Zamora mucha gente lo vincula más con la honradez -lo es, sin duda- que con el confuso trotskismo que sublimiza. Así se entiende que el domingo haya reunido 240.000 votos. Hábil, Mauricio Macri le ofreció ser "defensor del pueblo" si gana la Ciudad. Casi seguro no aceptará. Puede sonar gesto demagógico, pero su lirismo y exacerbaciones harían útil a Zamora denunciando hechos concretos.

Enfocado en el ballottage, Mauricio Macri expuso ayer su primer recurso táctico: postuló a Luis Zamora y al fiscal Carlos Stornelli para comandar las oficinas porteñas de control en caso de que se imponga el 14 de setiembre y asuma como jefe de Gobierno en diciembre próximo.

A horas de ganar el round inicial, Macri anunció esas ofertas en su primer movimiento posprimera vuelta para captar el voto que acumuló Zamora, aunque, en este caso, es un maniobra puramente gestual: técnicamente, Zamora ya no puede ser nombrado defensor del pueblo.

Fue como avanzada de la estrategia para «mantener la iniciativa» y fijar la «agenda de discusión», consejo del consultor Dick Norris que, a la distancia, arrimó sugerencias a Macri, algunas de las cuales -por caso, no debatir- el candidato desoyó.

Desde el domingo a media tarde, cuando el jefe de campaña,
Juan Pablo Schiavi, salió a las 18 en punto a vocear la victoria, los macristas se ufanan de haber «manejado» los tiempos. En la pulseada táctica, lo de ayer tuvo el mismo propósito.

En esa línea, el equipo de campaña programó para
Macri un anuncio por día para mostrarlo ya como jefe electo. Irá, por ejemplo, presentando a quienes integrarán, en caso de que gane, su gabinete.

En lo político, con la postulación de
Zamora como defensor del pueblo -la designación depende de la Legislatura, donde se requieren 40 votos que Macri no tiene-, el macrismo busca suprimir el pánico del voto progresista que fue a Zamora, caudal que, en general, se correría hacia Ibarra.

• Variación

Presume el macrismo que el origen del voto a Zamora es variado: sumó electores de la izquierda clásica, pero también capturó votantes en sectores medios seducidos por su perfil de «antipolítico» y honesto. Ese nicho se podría captar.

Igual fue un anuncio
tribunero. Más allá de los elogios de Macri a Zamora -que ayer tuvo un día libre-, los macristas saben que el líder de AyL rechazará la invitación y que su designación es imposible porque ya venció el plazo para inscribir postulantes: de hecho, está en proceso el nombramiento de la periodista Alicia Pierini.

«Demostró con su trayectoria y sus votos que representa la voluntad de un sector del electorado»
, que es «un hombre que jamás negoció su silencio ni su opinión» y, por eso, es «la persona adecuada para ser la voz de los vecinos», halagó igual Macri.

Con eso, empuja al jefe de AyL a un lugar incómodo: rechazar la posibilidad de convertirse en el
«vocero» de los reclamos y las quejas de los porteños.

Lo de
Stornelli, en cambio, es más firme. El fiscal, por quien Macri dice sentir «respeto intelectual», estuvo a un paso de encabezar la boleta de diputados nacionales del macrismo, pero al final se negó.

Stornelli
, que llevó la causa que terminó con Carlos Menem prisionero en Don Torcuato, aceptó la proposición y a partir del 10 de diciembre, si triunfa CPC, quedará al frente de una oficina anticorrupción creada ad hoc.

«Es una fuerte decisión política para que los más idóneos tengan a su cargo el control de la gestión del Gobierno»,
explicó ayer Jorge Argüello en referencia a la elección de Zamora y Stornelli para esos cargos. Para Horacio Rodríguez Larreta, ambos son «emblemas» de la transparencia.

• Llamamiento

«Stornelli ha demostrado ser un hombre corajudo, un fiscal implacable que se opone al poder cuando éste viola las normas o gobierna sin transparencia. Va a ser el fiscal de los actos de nuestro gobierno», profetizó Macri.

«Yo quiero que me controlen»,
completó. Un rato antes, al salir de su casa, había hecho un llamamiento a los votantes que el domingo acompañaron a Zamora, Patricia Bullrich y Cristian Caram. «Yo les pido que nos den una oportunidad.»

En paralelo, el comando macrista buscará imponer el eje de discusión. «Ibarra debe entender que detrás de Macri hay un millón de votos y que los porteños quieren que se discuta sobre las propuestas», aportó Gabriela Michetti, reforzando el pedido de su jefe de evitar los «agravios».

Ese sentido tuvo la solicitud que
Macri formalizó el domingo a la tarde para que Ibarra tome licencia en su cargo durante las tres semanas previas al ballottage.

Ayer fue un día de descanso -el candidato estuvo en su oficina analizando la elección y se tomó un respiro para ver el partido de Boca contra el Atlético de Madrid- y hoy se iniciará una ronda de consultas entre los dirigentes para definir grupos y las tareas de cada uno.

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