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21 de noviembre 2008 - 00:00

Gestual, Kirchner bendice otra reelección de Moyano

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Hugo Moyano y Néstor Kirchner estarán, hoy, nuevamente juntos en el show de reelección del camionero como jefe de su gremio.
Por segunda vez en cinco días, Néstor Kirchner se mostrará hoy con Hugo Moyano. El patagónico volará hasta Necochea donde, esta tarde, el jefe de la CGT será reelecto, sin oposición, por aclamación y por otros cuatro años, como mandamás de la Federación de Camioneros.

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Espasmódico, el ex presidente sobreactúa su romance con Moyano. Sintomático, cada vez que el camionero se desmarca y expone disidencias, siquiera tibias, con la Casa Rosada, Kirchner corre a abrazarlo y jurar, o ratificar, que está intacta la sintonía política entre ambos.

No es el primer gesto del patagónico en los últimos días. El lunes invitó sobre la hora, al cacique sindical al acto por el Día del Militante en San Vicente. Unas horas después, retó a Sergio Massa por criticar el proyecto de la CGT de la triple indemnización.

Sin embargo, en dosis discontinuas de roces y rosas, la semana pasada derrumbó la pretensión de Moyano de quedarse con el manejo de la Superintendencia de Seguros de Salud (SSS) y, al designar a Juan Antonio Rinaldi, también le arrebató un soldado.

Antes, el fallo de la Corte Suprema que decapitó el monopolio sindical, encendió la naturaleza persecutoria de Moyano -y del grueso de la comandancia sindical- que entrevió en esa resolución, una actitud si no propiciatoria, al menos pasiva del gobierno. Moyano, a su vez, había tenido gestos: llegó a desmentir a los gritos la existencia de despidos aunque, 96 horas después, tras el episodio Rinaldi, salió de la humareda y percibió que estaban cesanteando empleados en los bancos, la automotrices y los frigoríficos.

El vínculo, parasitario, entre Kirchner y Moyano está plagado de amagues y abrazos. Aunque, en más de una ocasión, juegan en línea. Con la propuesta de la triple indemnización, ocurrió eso: Moyano blandió la lanza de esa idea incendiaria con el guiño de Olivos.

  • Reprimenda

    Desentonó, apunado en Santiago del Estero, Massa que rechazó la iniciativa, intervención que le mereció la misma tarde del martes, la reprimenda seseada de Kirchner. Al rato, mandó a su mastín más leal, Florencio Randazzo, a refutar lo dicho por el jefe de Gabinete.

    En su origen, Moyano ofició de defensor extremo con el objetivo, acordado con el ex presidente, de advertir a los empresarios que no recurran, preventivamente, a los despidos. En ese punto, con la disidencia de Massa, el dueto se movió en tándem.

    Un detalle: Carlos Kunkel, el diputado K que no quiere que le digan kirchnerista, anticipó que llegado el caso, el bloque del FpV, apoyaría el proyecto de la CGT: «Lo mejor es resolverlo por consenso, si no le metemos la triple y retroactiva a octubre» avisó.

    Esta tarde, los pecheras verdes de Moyano, aplaudirán la presencia de Kirchner y levantarán la mano para reelegir, por otra temporada larga, a su jefe como mandamás. De ese modo, el camionero acumulará el tercer cargo simultáneo: el mando en CGT, los camioneros bonaerense y la Federación nacional.

    El patagónico vestirá ese festival y, para trasmitir que el gabinete de su esposa, o suyo, también celebra la renovación de los poderes del camionero, aparecerá por Necochea con Randazzo, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y la ministra de Salud, Graciela Ocaña.

    Al final, mañoso, Kirchner siempre hace algo para incomodar: Ocaña, ministra de Salud, es quien le ganó la pulseada a Moyano por el manejo de la SSS.
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