Enérgico con los débiles pero dúctil con los fuertes, Néstor Kirchner usa los resquicios de las agendas para ensayar nuevos posicionamientos, como el que buscó ayer con la Iglesia. Nunca se explicará bien por qué avanzó en agravios y desaires sobre una de las representaciones más legítimas de la comunidad. Sí se entiende ahora que mande a su gente a buscar bendiciones como las que se llevaron ayer Aníbal Fernández y el senador José Pampuro. Fueron a la presentación de un libro que hizo el primado Jorge Bergoglio y a negociar una reunión con éste para antes de mayo.
El cardenal
Jorge
Bergoglio ríe
junto a
Aníbal
Fernández;
José
Pampuro
saluda
afectuosamente
a
Raúl
Alfonsín.
Después, el
ministro del
Interior
estuvo
reunido 20
minutos a
puertas
cerradas con
autoridades
eclesiásticas
y manifestó
la predisposición
al
diálogo del
gobierno.
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