22 de agosto 2003 - 00:00

Gobierno discrimina publicidad oficial en medios según críticas

Desde 1983, en el retorno a la democracia, los gobiernos nacionales habían suprimido prácticas del pasado como castigar o premiar a los medios de prensa según apoyen o critiquen al gobierno de turno. Aunque se hizo poca publicidad oficial -y nunca se pagó- era proporcionalmente generalizada. Las dictaduras militares hicieron una labor exquisita en este tipo de discriminación aberrante con fondos públicos. Con este nuevo gobierno ha retornado esta práctica. Un diario que apenas se lee en Buenos Aires y Rosario, repudiado inclusive por parte de la izquierda, como es «Página/ 12», recibe tanta publicidad como «Clarín» y «La Nación» y otros diarios de la Capital que circulan en todo el país. Los medios de Héctor Magnetto («Clarín» y «Página/12») son los más beneficiados por su oficialismo. Además se discrimina en el interior del país. No reciben avisos del gobierno provincias que resisten o tienen candidatos que puedan oponerse a Kirchner como Neuquén, provincia de Buenos Aires, San Luis, La Rioja, Misiones y Mendoza. Tampoco las que gobiernan radicales, como Chaco, Corrientes y San Juan, salvo Río Negro, donde el gobierno espera que gane su predilecto Edgardo Rosso.

Gobierno discrimina publicidad oficial en medios según críticas
Un confrontista natural como Néstor Kirchner no podía tardar en enfrentar a la prensa si en 90 días desde militares hasta su vicepresidente ya tropezó prácticamente con todo el espectro nacional. El periodismo que opine -sobre todo críticamente- es algo que particularmente lo irritó siempre al actual Presidente y lo prueba la lucha permanente que tuvo en Santa Cruz con 4 medios locales de difusión.

Ya en el gobierno nacional se percibe que comienza a caer en el mismo sistema poco democrático: de discriminación con la publicidad oficial que para enriquecimiento de unos y ahogo de otros usa con gran despliegue. En Santa Cruz tuvo dos periódicos a favor desde el primer momento y dos en contra. Estos últimos sufrieron todos los embates desde la gobernación, sobre todo uno que era y es de extracción radical.

En prensa Kirchner operó en el Sur con una doble presión desde el manejo de los fondos públicos para difusión. El primer paso fue darle más avisos a unos, los que acordaron, que a los otros para debilitarlos financieramente por ser los críticos. Aun si se le resistían, en Santa Cruz aplicaba el segundo torniquete: unos cobraban al día y otros sus menores montos también con largas demoras. A un diario santacruceño -se omiten los nombres por pedido de los mismos interesados que temen aún represalias- ante su insistente pedido por cobrar los pocos avisos provinciales que le habían otorgado y manifestar su asfixia financiera para afrontar pagos se le contestó desde la Subsecretaría de Trabajo de Santa Cruz (dependiente del ministerio provincial de Gobierno o sea del máximo nivel) que «debe enviar el listado de empleados de la empresa y el monto de sus remuneraciones a fin de que esta subsecretaría haga efectivo el pago de los salarios caídos».

Equivalía a una intervención porque si la provincia le pagaba los sueldos los periodistas responderían más al gobierno que a la línea independiente del diario.

Cómo cuentan los colegas editores de diarios de allá. «A Kirchner y a Cristina (la esposa) les gusta humillarte, hacerte hocicar y cuando tiras la toalla te dan una mano y te dejan seguir.»

Desde 1995 el máximo organismo aglutinador de medios de prensa de nuestro país, ADEPA, y la Sociedad Interamericana de Prensa -el máximo organismo de resguardo de la libertad de prensa en nuestro continente- comenzaron a bombardear con continuas notas de protesta a la gobernación de Santa Cruz por la discriminación con la publicidad oficial. Pero no sólo por eso sino también por trabar el acceso del periodismo a la información. «Ni invitaban a actos públicos ni informaban de ellos a los medios», acotan los editores de Santa Cruz.

Pero el combate a la prensa en esa provincia sureña llegó más lejos. Hubo ataques con armas de fuego a medios. El 26 de abril del año pasado por la noche se arrojaron piedras contra la sede de un diario crítico del gobierno provincial y por lo mismo balearon también las sedes de la FM 97.5 y 101.7. Fueron amenazados varios periodistas, entre otros Roberto Petroff, un 27 de abril, y días después la periodista Lorena Nahuelcura quienes acudieron a la Justicia y el juez federal ordenó la custodia policial de los periodistas y familiares. «Cobardes agresiones que podrían haber derivado en una tragedia», denunció una vez más ante la gobernación ADEPA. No se cree, desde ya, que tal barbarie haya derivado del gobierno pero sí de sicarios que lo rodean para congratularse por favores recibidos. José Luis Cabezas fue asesinado por miserables para halagar a Alfredo Yabrán, que no lo quería porque le sacaba fotos. Gente de Mariano Grondona también recibió los ataques de amanuenses de los Kirchner no acostumbrados a prensa libre.

Es de temer que esa molestia antiprensa que vivió Santa Cruz pueda ser transmitida al orden nacional al asumir el gobierno del país el presidente y parte del elenco que ejerció el poder en aquella provincia. Hasta la publicidad de Turismo ahora quedará en manos de un santacruceño, Enrique Meyer, y se descuenta que, a diferencia con el hábil Germán Pérez, puede ser usada para promocionar bellezas naturales de provincias con que el Presidente simpatice. «Si Ramón Puerta gana Misiones, las Cataratas dejarán de existir en la Argentina», comentaban periodistas observando, en prensa los «métodos K». Más peligroso en periodismo porque ADEPA no saldría en defensa de medios y periodistas desde el momento que -mediante cuotas de Papel Prensa que le aseguran los votos de medios chicos- está dominada como entidad por «Clarín» y Héctor Magnetto que han asumido un rol de oficialismo, acordado con el presidente Kirchner al no vetar éste la deplorable «Ley cultural» que salvó a «Clarín» de la quiebra castigando a inversores extranjeros. El diario de Noble-Magnetto tiene por delante un largo camino de «felpudismo» frente a este gobierno no sólo por la condonación de deudas externas por 1.400 millones de dólares con que lo benefició la «Ley cultural». También porque en enero del año 2005 vence la concesión de la licencia de «Canal 13». Se descuenta que el gobierno no se la va a renovar sin apoyo firme y continuo del medio a sus fines.

• Magnetto

El gobierno Kirchner ha comenzando por discriminar la publicidad oficial. Para dar un ejemplo: le publica sólo un aviso a Ambito Financiero por cada 4 al diario «Página 12», propiedad del mismo Héctor Magnetto. Hasta le publica a este socio de «Clarín» avisos oficiales en un diario que se regala y mayoritariamente la gente lo tira como «La Razón» y no a «The Buenos Aires Herald», «La Prensa», «Cronista» y otros (ver recuadro). Que privilegie el gobierno con la publicidad oficial a un diario como «Página 12» porque es de Magnetto, pero tiene un promedio de venta de sólo 8.000 ejemplares de lunes a viernes, que no da información sino básicamente ideología de izquierda, por lo cual casi nadie lo incluye en pautas publicitarias, es un autoritarismo exagerado del gobierno en cuanto a disponer a su antojo de fondos públicos. Es tan sutil el arma de la pauta publicitaria que cuando se ven obligados a darles a diarios no estimados los afectan con menor medida en mismo aviso, en relación con los «amigos». Que hay discriminación contra los diarios que no apoyan incondicionalmente al gobierno lo da otro hecho: desde 1999 la agencia oficial «Télam» no le pagó a ningún diario del país sus abultadas cuentas que, obviamente, además fueron pesificadas y sigue sin pagarlas como deuda atrasada. Pero sí «Télam» con De la Rúa presidente le canceló todo lo adeudado a un solo medio: el pro chavizta, pro castrista, pro kirchnerista «Página 12» ¿Qué tal ese privilegio contra el resto de la prensa argentina? Sus periodistas y los de Magnetto viajan gratis en los aviones del gobierno. Los otros no, en esta nueva etapa democrática.

El lado bueno del uso de fondos estatales para publicidad que hace Kirchner está en que publicita los actos del gobierno como le exige la Constitución nacional. Los gobiernos anteriores -quizá por no obsesionados con la prensa como este mandatario- se limitaban a comunicar gratuitamente sus actos y decisiones sólo por las noticias de los diarios, revistas y noticieros sin ninguna inversión y usándolos como «servicio público».

Es correcto que el gobierno gaste en prensa que financieramente está muy debilitada por la recesión de 4 años. Claro, hay que hacerlo con equidad. Pensemos también que al decapitar la Dirección de Turismo más poder de fondos de publicidad dispondrá el gobierno para usarlos con discrecionalidad.

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