El ministro de Interior, Aníbal Fernández, respondió hoy en duros términos al vocero del Arzobispado porteño, padre Guillermo Marcó, al afirmar que "es una barbaridad" que el sacerdote le haya atribuido al presidente Néstor Kirchner la intención de "alentar odios" entre los argentinos.
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"Marcó dijo cosas terribles, no puede decir que el Presidente de la Nación, elegido por el pueblo argentino, alienta los odios, porque no es así", enfatizó Fernández, quien en cambio sostuvo que "sería indispensable" que dentro de la Iglesia "más de uno hiciera una autocrítica".
Más temprano, el vocero del Arzobispado de Buenos Aires había señalado que "si un presidente fomenta cierta división, termina siendo peligroso para todos", y pidió que se deje de "alentar odios y levantar el dedo acusador".
En declaraciones radiales, Fernández, además, defendió el proyecto de reforma constitucional que impulsa el gobernador de Misiones, Carlos Rovira -al que se opone un frente encabezado por el obispo emérito de esa provincia, monseñor Joaquín Piña-, al señalar que se lleva a cabo "dentro de la ley".
Sobre la intervención de ese prelado en la disputa por la reforma constitucional, el ministro le pidió que "no convierta a la Iglesia en una unidad básica en cada pueblo".
De todos modos, Fernández aclaró que las actuales diferencias entre el Gobierno y la Iglesia "para nada" se parecen a las que hubo durante la segunda presidencia de Juan Domingo Perón.
"En aquel momento había una colisión muy fuerte entre el Gobierno y un sector de la Iglesia, que fue motorizada por los comandos civiles, pero eso no tiene nada que ver", con la situación actual, aseguró.
Dijo luego que sigue "sin entender por qué se considera un proyecto de dictadura" a la reforma constitucional de Misiones, en la que se intenta permitir la reelección indefinida, pues "no se trata de abolir la Constitución e imponerse por la fuerza".
Agregó que Rovira "tiene todo el derecho del mundo de consultar al pueblo, que en definitiva es el que tiene que decir que sí o no" a su proyecto.
Dijo luego que "los municipios en la provincia de Buenos Aires tienen reelección indefinida y nunca nadie lo cuestionó", y citó el caso de Bill Clinton, quien antes de acceder a la presidencia de los Estados Unidos fue tres veces gobernador del estado de Arkansas.
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