¿Se repite la Banelco de la ley laboral en tiempos de Fernando de la Rúa? El piquetero opositor Raúl Castells señala a Rafael Follonier -operador político que negocia tratos con las organizaciones sociales, quien acompañó a Néstor Kirchner en la fracasada liberación de Ingrid Betancourt- como el presunto repartidor de fondos para cambiar, en la madrugada del último sábado, la voluntad de ciertos diputados. Uno de ellos, Julio Arriaga, de inmediato declaró que no había visto a Follonier, y Alberto Fernández, jefe de Gabinete, aceptó que el funcionario estuvo en Diputados "en calidad de militante".
«En diez horas, cuatro diputados cambiaron el voto y el que reparte los ATN estaba en el recinto», comenzó el relato el piquetero Raúl Castells para sustentar sospechas de reparto de dinero a cambio de la sanción favorable al gobierno de la ley de retenciones, que se aprobó el sábado al mediodía.
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La denuncia, Castells dice que no la hará ante la Justicia «para no perder tiempo».
Efectivamente, Rafael Follonier, coordinador de la Unidad Presidente, estuvo en Diputados ese día y uno de los legisladores nombrados por Castells, el rionegrino Julio Arriaga -ex intendente de Cipoletti-, admitió haber firmado primero el proyecto de Felipe Solá y luego votar el oficialista, pero por supuesto nadie habló de contraprestación.
Castells contó a este diario que «puntualmente hubo una reunión alrededor de las tres de la mañana con cada uno de los diputados, que firmaron el dictamen de Solá, con Follonier, que entró adonde están los diputados que no puede pasar nadie».
Entonces, indicó que esos legisladores «son tres de Río Negro y uno de Jujuy, no sé bien los nombres, Arriaga y Moisés de Jujuy y los otros dos de Río Negro». Algo confuso, al no retener los apellidos, Castells señaló a la jujeña Carolina Moisés y a los rionegrinos Arriaga y Lorena Rossi.
Pero el piquetero, además, nutrió de historia su denuncia. «Ese Follonier -dijo- antes era el segundo de Parrilli, es el que sobornaba a piqueteros para que nos hiciéramos kirchneristas. Yo me había reunido con Kirchner el 11 de junio de 2003 y en agosto vino al local nuestro de Villa Albertina, en Lomas de Zamora, para convencernos de hacernos kirchneristas y darnos sobornos.» El piquetero fue requerido por este diario:
Periodista: ¿Qué le ofrecía, plata, planes, subsidios?
Raúl Castells: Lo que queríamos, si una vez le pedí $ 2 millones para construir viviendas en Chaco y en Corrientes y los dio, las viviendas se hicieron, por ejemplo, en Bella Vista y Santa Lucía, y en Chaco, en Castelli.
P.: Pero no se hicieron kirchneristas.
R.C.: No, claro, yo le decía que para ustedes todo hombre tiene precio, pero acá hubo treinta mil desaparecidos porque no se dejaron comprar.
P.: ¿Y lo vio en el recinto la noche de la votación?
R.C.: No, nosotros no estábamos. Pero lo vieron. Patricia Bullrich dijo «quién es ese», lo vio.
P.: ¿Y antes no lo denunció?
R.C.: Sí, un montón de veces, pero no se acuerdan, además me arrestaban cada vez que yo decía. Follonier maneja los ATN en el Ministerio del Interior y ya le digo es el encargado de comprar dirigentes sociales y grupos piqueteros, de repartir sobornos de Kirchner, como a Borocotó. Puntualmente, hubo diputados que habían firmado el dictamen de Solá y votaron el proyecto del kirchnerismo, en horas de diferencia.
«Yo no hablé con nadie», retrucó Arriaga sobre los dichos de Castells y explicó que efectivamente cambió su voto a la noche, pero por una modificación en las retenciones que el gobierno cobra a los exportadores de peras y manzanas en su provincia, en realidad «la promesa» de que ese tema se tratará «a la brevedad».
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