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Además, consideró que el Gobierno del ex mandatario puntano --que duró apenas una semana-- "habrá pagado altamente el precio de cambiar la trocha del pensamiento" en el país.
Grosso justificó su designación como asesor en ese gobierno, al advertir que era "un hombre que no venía condicionado por los microclimas" y que la Justicia había determinado su "inocencia" en 38 causas.
Grosso estimó que su intención era aportar su "capacidad para ayudarlo en la gestión" a Rodríguez Saá, quien renunció a una semana de haber asumido en el cargo.
El gobierno de Rodríguez Saá fue duramente cuestionado durante un "cacerolazo" en la Plaza de Mayo y en el Congreso, en el que se criticó también la Presencia de Grosso y de otros funcionarios en el Ejecutivo.
El ex intendente porteño reiteró que en la actualidad trabaja "vendiendo prótesis ortopédicas" y que por ello percibe entre "tres mil y cuatro mil" pesos por mes.
Por otra parte, consideró que el Gobierno del presidente Eduardo Duhalde está "buscando dura y difícilmente el camino de los menores costos" para salir de la crisis.
Grosso advirtió que "se formó un imaginario" en el sentido de que habría participado de supuestos hechos de corrupción, pero calificó con un "11" su nivel de inocencia.
Además, volvió a deslizar que las 38 causas en su contra "fueron pura y exclusivamente un modo de hacer política contra alguien que era un líder político".
"Sustancialmente los políticos fuimos cobardes porque aceptamos acríticamente un modelo económico que llevó a la destrucción de la industria, la pauperización de los sectores medios, a quitarle sus ahorros", añadió.
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