Decía el periodista que fundó el recordado diario «La Opinión»: «Una de las tendencias naturales del periodista es a complacer, quedar bien. Siempre es odiado el periodista como tal y nadie es realmente amigo de un periodista en su profesionalidad. El periodista también se fatiga de ser una persona que tiene que estar permanentemente observándolo todo y, entonces, hay una tendencia natural al compromiso. Creo que hay que ser un vigilante audaz de la realidad».
Por ahora, en la Argentina tenemos el enojo presidencial con la prensa, algo perfectamente encuadrado en la democracia. Algunas discriminaciones publicitarias desde el Estado no pueden probarse porque aquí tenemos una prensa bombardeada en cuanto a poder competir con libertad y no desde el gobierno sino de feroces monopolios son privilegios como ser socios del Estado. ¿Cómo pueden entonces denunciar por otras presuntas discriminaciones? En Estados Unidos hay periodistas que se venden al poder como dice Albino Gómez. En la Argentina también sucede, pero con una diferencia grave: la cantidad de los que actúan así es inmensamente mayor, aunque tengamos solo 10% de la población del país del Norte.
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