El Ejército estudia más sanciones a militares que participaron del acto organizado entre otros por Cecilia Pando, la esposa del mayor Rafael Mercado. El jefe Roberto Bendini sostiene que los oficiales que acudieron al mitin cometieron un acto de indisciplina.
Luego de la detención de seis oficiales por su participación en un acto de homenaje a las víctimas de la subversión, el Ejército tiene decidido investigar si más militares están implicados en la organización de la ceremonia. Cinco coroneles ya fueron llamados a declarar y podrían ser sancionados por su responsabilidad en la convocatoria del acto.
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El caso revivió la crisis interna en la fuerza. Se habla de que el Ejército conducido por Roberto Bendini habría violado la Ley de Seguridad Interior 24.059 (y su reglamentación por Decreto 1273) y ejecutó actividades de inteligencia interna sobre los que habían acudido al acto. Es decir, los que tienen estado militar, los que lo tuvieron en algún momento y los civiles. Causas similares provocaron el desmantelamiento del sistema de inteligencia de la Armada, en Trelew (ver nota aparte). Implicará que el gobierno desautoriza esta práctica para algunos casos y la alimenta en otros.
Por fuera del Ejército hay quienes están pensando en una demanda contra el gobierno para que esa fuerza proporcione la nómina del personal de inteligencia que monitoreo el acto, quiénes eran sus jefes y qué instrucciones recibieron. También apuntarían a establecer si la SIDE realizó espionaje y qué grado de coordinación existió entre el personal militar de Inteligencia y el personal de seguridad de Interior o de la Policía Federal.
Sanciones
Por haber participado de ese acto homenaje, el Ejército sancionó a los capitanes Juan Manuel Lucioni (quien estaba en trámite de retiro voluntario), Santiago Marcelo Listorti y Gabriel José Oesquer; y el teniente primero Juan Andrés Ferreroy el teniente Andrés Ramiro Gaspar.
A los tres capitanes se les aplicó 40 días de arresto, 31 al teniente primero y al teniente y también 20 días, por ser jefe de la unidad a cargo de estos oficiales, al mayor Carlos Fabián Magnani.
Todos los militares, retirados y en actividad, fueron indagados en la Dirección General de Bienestar. Y según pudo saber este diario, el interrogatorio apuntó a saber:
a quién habían solicitado autorización para concurrir al acto con uniforme;
las razones que los llevaron a concurrir con uniforme;
la actitud que adoptaron cuando en el acto ( supuestamente) se vertieron expresiones de agravio al Estado; y . si después del acto, habían informado sobre su concurrencia con uniforme.
Las respuestas que dieron fueron coincidentes en el sentido de afirmar que concurrieron con uniforme porque se trataba de un acto de homenaje a sus camaradas asesinados por la guerrilla y que al no ser un acto político consideraron que no era necesario pedir autorización.
Dijeron, además, que en ningún momento escucharon expresiones de agravio para el Estado. Que sólo se escuchó el Himno, el Padre Nuestro y en determinado momento el grito «Presente».
En una carta dirigida a Bendini, Perla Fornés de Nani, esposa del teniente coronel, criticó al jefe del Estado Mayor por prohibir y amenazar con sanciones a sus subordinados, por asistir a un acto donde se recordaba a los caídos por actos terroristas.
«Que el Presidente quiera, en su afán adolescente revanchista, contar a su manera la triste guerra que sufrimos los argentinos en la década del 70 es hasta aceptable... Pero que el jefe de Estado Mayor prohíba y amenace es de una gravedad rayana con la traición. Bendini, ¿qué hacía usted mientras sus camaradas morían a su alrededor? No me lo conteste, me lo imagino», sostiene la misiva enviada al jefe del Ejército.
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