En el Aeropuerto de Ezeiza, al llegar Fidel Castro al país, lo recibieron el enlace de la Cancillería argentina (ministro Julio Lascano) y el embajador de Cuba González Galiano. Lo esperaba un Mercedes-Benz 300 gris dispuesto por la Presidencia de la Nación. El chofer intentó en vano arrancarlo varias veces, pero sólo se logró luego de que empujaran cinco custodios de Fuerza Aérea y Seguridad cubana. Castro nunca se enteró de ese desperfecto pero el director de ceremonial cubano se ufanó: «Qué mal anda el Estado argentino». Al llegar al hotel Four Seasons, donde se alojó, supo que estaba a un piso de diferencia del venezolano Hugo Chávez, pero evitaron expresamente tomar contacto. Un detalle: Castro dejó de fumar hace 10 años y le molesta que fumen a su alrededor.
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