27 de agosto 2003 - 00:00

Ibarra apela a Carrió y se refugió en gobierno

«Estoy esperando que Néstor Kirchner me llame», confió ayer Aníbal Ibarra, un rato antes de que Elisa Carrió se plegara de lleno a la campaña por la segunda vuelta.

Kirchner llamó a Ibarra cerca de las 19 y el candidato cruzó Plaza de Mayo para llegar hasta Gobierno y permanecer más de dos horas allí.

Ibarra pasó por el despacho de Alberto Fernández y junto con el Presidente le trasmitieron al jefe porteño la intención de redoblar la apuesta por su reelección, pero también tomar mayor injerencia en la campaña que se lanzó por el ballottage. Ni Fernández y, mucho menos, Kirchner, quieren correr riesgos en esta instancia a manos del magro equipo de campaña de Ibarra.

Junto al jefe porteño llegó a la Casa de Gobierno su principal ladero, el titular del Gabinete de la Ciudad, Raúl Fernández. El gobierno exhibió encuestas y logró que ambos bajaran la vista. Es que los números no favorecen a Ibarra como se lo anunciaban antes de ser derrotado en primera vuelta. Como auspicioso, uno de los sondeos lo dejaba 3 puntos arriba de su rival Mauricio Macri, lo que Kirchner considera todo un riesgo.

También ayer, con el rosario en la mano y ataviada con saco blanco, Carrió comenzó la campaña por el ballottage para Aníbal Ibarra. La chaqueña, que por cierto no sacó rédito alguno de la elección de su aliado, se mostró en la Jefatura de Gobierno de la Capital Federal junto al mandatario de la Ciudad, en el estrecho salón de Acuerdos.

• Participación

Exagerada, la diputada aseguró que la segunda vuelta del 14 de setiembre constituirá una pelea «contra la Argentina mafiosa». Dijo que participará «fuertemente» de la campaña para la reelección de Ibarra y que no le sorprendió que Mauricio Macri haya aventajado a su candidata. «Vengo peleando contra ellos hace 10 años. La cultura de los '90 no se niega a retirarse», sentenció, dramática.

Carrió apeló a un «pelearé hasta las últimas consecuencias para que gane Ibarra y para que haya una Argentina distinta, sin olor a basural y sin mafias», como prólogo de lo que será su participación por la reelección del jefe porteño.

El protagonismo que el equipo de campaña de Ibarra quiere darle a Carrió tiene por sustento la idea de que la diputada es quien podría convencer al electorado de Zamora no que vote para el frentista, sino que lo haga contra Mauricio Macri. El más de 12% de votos que obtuvo el trotskista, ocupando el tercer puesto en el escrutinio porteño, es tentador para un Ibarra que debe remontar en principio los más de 3 puntos que le aventajó Macri.

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