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«Al que se apura le va mal», consideró Aníbal Ibarra, sobre el apoyo de Eduardo Duhalde a Kirchner, con quien el frepasista sueña en conformar una alianza electoral.
Un sector del peronismo porteño ya especulaba con un hombre de Kirchner en la boleta que pelee la jefatura de la Capital Federal.
Ibarra mira atento esas jugadas en la búsqueda de un conglomerado político que sostenga su candidatura por la reelección como jefe de Gobierno de la Capital Federal. Insiste con la conformación de «un espacio de centroizquierda» y añora a Elisa Carrió en ese revival de la alianza UCR-Frepaso, de la cual sobrevive en la Ciudad de Buenos Aires apenas una porción de Frente Grande junto a terragnistas.
El jefe de Gobierno, presionado por radicales y socialistas para una comunión electoral en la vecindad porteña, cree que la nueva sociedad política la cerró el día que los legisladores le votaron el presupuesto 2003. Considera que, precisamente el kirchnerismo -mayoría en el bloque PJ de la Legislatura de la Capital-lo acompañó en esa sanción, que incluyó suba de impuestos y renegociación de la deuda pública, y que ésa es una prueba de afinidad.
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