Fidel Castro saluda hacia un sector de las galerías de invitados desde el recinto de la Asamblea, minutos después de que un grupo de legisladores de centro le entregasen un petitorio reclamando por libertades en Cuba.
Fidel Castro sufrió un momento de tensión durante un intervalo de la Asamblea Legislativa que proclamó a Néstor Kirchner y Daniel Scioli. Después de la ovación que le prodigó la mayoría de los senadores y diputados criollos, el lopezmurphista de Tucumán Pablo Walter se acercó desde la banca hasta el sector VIP que ocupaban los jefes de Estado visitantes para entregarle al dictador caribeño una copia del proyecto Varela, iniciativa de los opositores domésticos (casi todos en prisión) al régimen del PC.
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Antes de que comenzara la ceremonia, Castro logró superar -sin saberlo-otro mal trance que le preparaba la diputada Fernanda Ferrero (Recrear), en sociedad con el ex cavallista Guillermo Cantini (UPA) y otros legisladores de centroderecha. Ferrero, titular de la Comisión de Libertad de Expresión, pensaba levantar pancartas en la propia cara del hombre fuerte de La Habana para exigir la liberación de los periodistas detenidos injustamente en la isla. Eduardo Camaño disuadió a la delegada porteña: «No le arruinés la asunción al nuevo presidente», clamó con el habitual tono conciliador. Ferrero aceptó, si bien no se privó de lanzar un comunicado y hacer una conferencia de prensa para denunciar que «este día (por ayer) tendría que ser un festejo para la democracia y esto se ve empañado por la presencia del mayor enemigo de este sistema en el continente americano».
Walter, ex Fuerza Republicana y también referente de Recrear, eligió una protesta de bajo perfil, aunque casi de acción directa (pero diplomática). «En nombre del pueblo cubano y, muy especialmente, de Osvaldo Alfonso y Librado Linares -se enfrentó sin perder los buenos modales el senador-, quiero darle una carpeta del proyecto Varela.» Castro, con cara larga y sin poder de convicción, se limitó a responder: « Lo voy a tener en cuenta». Disgustado, tuvo que quedarse con los papeles, ya que en ese momento no tenía asistentes a mano.
•Testigo
El uruguayo Jorge Batlle y el chileno Ricardo Lagos, testigos privilegiados de la osadía del senador de Tucumán, contemplaron azorados la secuencia. Cuando en marzo se produjeron las 75 detenciones y condenas sumarias a disidentes y los fusilamientos a tres secuestradores de una lancha (que, por supuesto, querían fugarse de Cuba), el gobierno de Lagos le pidió explicaciones al representante diplomático del régimen comunista en Santiago. Para colmo, a un legislador de la coalición que lidera Lagos acaban de negarle el visado para entrar en La Habana. Lagos y Batlle escucharon claramente cuando Walter aludió al proyecto Varela. Esta propuesta, inspirada en el padre Félix Varela, consiguió 11 mil firmas de ciudadanos cubanos que reclaman libertad de expresión y amnistía para los presos políticos que no hayan atentado contra vidas humanas y que estén en cautiverio por ser opositores. En mayo del año pasado entregaron el documento a la Asamblea Nacional y, a pesar de que con 10 mil adhesiones se puede reclamar un plebiscito (en este caso, para democratizar el país), fue archivado y sus promotores enjuiciados y encarcelados.Oswaldo Payá, uno de los líderes, está nominado al Premio Nobel de la Paz.
Finalmente, la posición de Ferrero y Walter quedó sintetizada en un memo dirigido a Kirchner, quien tendrá hoy una audiencia con Castro. En el texto, que suscribieron -además de los impulsores de la movida anti-Fidel-Ricardo Gómez Diez (Renovador-Salta), Lázaro Chiappe (Liberal de Corrientes), Rubén Martí (UCR-Córdoba), Eduardo Brizuela del Moral (Frente Cívico de Catamarca) y una veintena de diputados, se le sugiere al flamante presidente que le pida al cubano la liberación de quienes están detenidos por delitos de opinión.
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