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Era parte de un plan de provocaciones periodísticas que tenía tres momentos: 1) instalar que el ballottage ya lo ganó Kirchner (cumplido); 2) instalar que estalló la guerra interna en el menemismo (cumplido); 3) instalar que Menem se baja.
Lo que no pensó Basile es que si Menem renuncia a la candidatura pasa a reemplazarlo Juan Carlos Romero, con lo cual Kirchner no soluciona nada. Si renuncian los dos, Kirchner es consagrado automáticamente, con lo cual el país tendría un presidente con 22% de los votos (Illia) con el menemismo proscripto y el resto de la población mirando. Casi una estampa del caos.
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