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Cualquier dirigente del PJ que hable en estos días con Jorge Matzkin o con Miguel Angel Toma, los dos funcionarios que controlan el monitor de encuestas del oficialismo, está enterado de que hoy el gobierno maneja como principal hipótesis el triunfo de Carlos Menem en la interna del PJ (aunque después aparezcan dudas sobre las chances del riojano para imponerse en una eventual segunda vuelta, posición en la que aparecería más firme Adolfo Rodríguez Saá, según los mismos sondeos).
Estas deficiencias de De la Sota sirven por lo menos de coartada para que el duhaldismo piense en el lanzamiento de su jefe como candidato presidencial. El discurso que sirve de papel celofán a ese sueño es conocido: «Con casi todo el mundo en contra Duhalde logró controlar la economía (dólar estable en $ 3,50), reinsertar a la Argentina en el mundo (roll over del Fondo y comienzo de la renegociación de la deuda) y establecer el programa social más ambicioso de Sudamérica (Jefes y Jefas de Hogar con 2.000.000 de beneficiarios)». Claro que ni siquiera para los duhaldistas más fanáticos esto alcanza como para ensayar un pase a la arena electoral, que requeriría más tiempo.
Por eso no hay mejor proyecto inmediato para el gobierno que convertir a la interna del 24 de noviembre en una ciénaga, como ya ocurrió gracias a las disparatadas reglas de juego que se impusieron para esos comicios.
Un ministro que tiene contacto con el Presidente varias veces por día, explicó así a este diario el problema en que se encuentran: «Ni nosotros nos creemos que con esos re
Por eso Duhalde, como adelantó este diario, comenzó a examinar el proyecto de Juan Carlos Romero con mayor atención: que los distintos candidatos peronistas concurran a las elecciones generales con sus propios partidos, usando todos el escudo peronista y comprometiéndose a votar a un «compañero» en la segunda vuelta. (Curiosidad: es la segunda vez que Romero le ofrece al PJ una fórmula para encarar una crisis. Ya lo había hecho con los 14 puntos que forzaron al gobierno a no caer en el tipo de cambio fijo y romper con el Fondo).
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