Sin embargo, esos empresarios tienen un doble límite. Por un lado, representan a la minoría en AgBar, como se dijo. Por otro, no querrán irritar a sus socios franceses de Suez por quedar bien con un gobierno que rompió las negociaciones por su propia iniciativa. Dificultosa gestión, entonces, la de Kirchner en Salamanca, que lo pondrá nuevamente frente al espejo de una intemperancia que tuvo consecuencias que no imaginó en pleno proceso electoral. Por eso anoche, antes de partir, los funcionarios
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