Felipe Pérez Roque, canciller cubano, mantuvo ayer un entredicho callejero con legisladores porteños que, diplomáticamente, se habían acercado a entregarle un petitorio -firmado por una veintena de colegas-por la liberación de 80 presos políticos del régimen de Fidel Castro. Se negó a recibirlo, y sin pruritos les dijo: «No me importa lo que opinen 20 diputados de Buenos Aires». Antes, Pérez Roque había incomodado a Rafael Bielsa, al hacer responsable a la Argentina del ingreso de Cuba en el Mercosur, bajo la fórmula 4+1. Se olvidó el diplomático de que la «cláusula democrática» del mercado común prohíbe cualquier sociedad con gobiernos no electos por el voto.
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