No será fácil el tratamiento del proyecto de ley de
retenciones en el Congreso.
Ni el bloque PJ tiene
una posición pacífica sobre
el tema. Ayer, rostros de
ansiedad en los diputados
Jorge Rossi, Juan Gullo,
José María Díaz Bancalari
y Carlos Kunkel.
Con el envío del proyecto de ley sobre retenciones móviles al Congreso, Cristina de Kirchner expondrá allí en carne viva la interna del gobernante Partido Justicialista. Si bien la Presidente consigue oxígeno político derivando la pelea con el campo al Parlamento, la decisión tendrá también costos que pagar: el kirchnerismo sufrirá un inevitable éxodo de diputados y senadores que responden en el recinto a los caciques peronistas de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires, Salta y Tierra del Fuego enfrentados con la Casa Rosada.
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De los 140 diputados propios del oficialista Frente para la Victoria, muchos ya ventilaron en las reuniones de bloque su rechazo a la Resolución 125 del Poder Ejecutivo que fija las retenciones móviles. Esa postura no se modificará pese al cambio de formato de la decisión política, de resolución a ley.
El gobierno cedió en abrir el tan reclamado debate en el ámbito parlamentario, pero como anunciaron ayer Néstor y Cristina Kirchner, no habrá marcha atrás con los derechos de exportación a los granos.
En Diputados -Cámara por donde llamativamente se abrirá el debate pese a que el kirchnerismo jura que las retenciones no son un impuesto-, la interna del PJ quedará al desnudo a través de legisladores del peronismo disidente como el bonaerense Felipe Solá, la ex primera dama entrerriana María Cremer de Busti y la salteña Zulema Daher, que responde al senador díscolo Juan Carlos Romero.
El ex presidente Kirchner, quien viene de ceder el control del PJ Santa Fe a manos de Carlos Reutemann, será junto a su esposa el encargado de pagar, dentro del peronismo, el costo político de enviar el debate de las retenciones móviles al Congreso. Además del peronismo entrerriano, el santafesino, el salteño y un sector del bonaerense, los diputados de Córdoba, Jorge Montoya y Beatriz Halak, quienes ya ni siquiera asisten a las reuniones del bloque oficialista, serán también bajas seguras en el kirchnerismo a la hora de votar en el recinto. En la misma postura está el fueguino Rubén Sciutto.
Diálogo
Ayer los diputados Cremer de Busti, Gustavo Zavallo y María de los Ángeles Petit, peronistas entrerrianos alineados con Jorge Busti, le enviaron una nota al jefe de la bancada oficialista, Agustín Rossi, donde expresaron su convicción de que la «única herramienta para la solución de un conflicto es el diálogo». Los legisladores reiteraron, además, que seguirán «trabajando desde el peronismo para que el conflicto entre el gobierno nacional y el campo encuentre una solución». Sin embargo, tras el anuncio de Cristina de Kirchner de enviar una ley el Parlamento sobre las retenciones móviles, estos legisladores rebeldes pidieron que el contenido del proyecto sea consensuado previamente con Luciano Miguens (Sociedad Rural), Eduardo Buzzi (Federación Agraria), Mario Llambías (Confederaciones Rurales) y Fernando Gioino (Coninagro).
Cremer de Busti, Zavallo y Petit recordaron, además, la carta enviada a la Presidente Kirchner, a su esposo y a funcionarios del gobierno nacional donde reclamaban la necesidad de «defender las economías regionales, desafectar a Entre Ríos de la Pampa Húmeda y llevar adelante un diálogo abierto y sincero con los productores». De acuerdo con el proyecto enviado ayer al Congreso, nada de eso ocurrirá.
En el Senado, el peronismo bonaerense antikirchnerista se hará sentir a través de Hilda González de Duhalde, los santafesinos Carlos Reutemann y Roxana Latorre, el puntano Adolfo Rodríguez Saá, el salteño Juan Carlos Romero y hasta el cordobés Roberto Urquía, hasta hace poco el empresario modelo de la Presidente.
Otra sangría kirchnerista se registrará inevitablemente en la filial oficialista de la Concertación Plural, donde Daniel Katz y sus legisladores ya expresaron su rechazo abierto a la política agropecuaria de las retenciones.
Pese a la revuelta en el bloque del PJ, el kirchnerismo conseguiría el número suficiente de votos para aprobar el proyecto de Kirchner sobre retenciones móviles. Eso sí, muchos legisladores podrían poner punto final a sus carreras políticas en sus distritos gracias a la decisión de Cristina de Kirchner de derivarles el protagonismo en la pelea con los productores rurales. Ayer, desde el Senado, el ultrakirchnerismo celebró a través de la entrerriana Blanca Osuna la apertura del debate en el Congreso: «Esta es una oportunidad para debatir ideas y defender el modelo de país que prioriza a los más necesitados».
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