Miguel Fernández organizó una cumbre en Saladillo con más de 500 dirigentes, incluidos intendentes en funciones. Cuestionan el liderazgo del diputado y extitular del Comité Nacional. El exministro de Economía de Cristina Kirchner es resistido. La interna partidaria tiene una primera batalla en la Justicia.
Más de 500 dirigentes en Saladillo propiciaron una ruptura con el sector de Lousteau.
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El radicalismo atraviesa una crisis de identidad, no exenta de internas, donde las últimas disputas emergieron en la provincia de Buenos Aires. Allí, sigue la pulseada por la conducción del partido y, mientras se aguardan definiciones judiciales, un sector de la UCR se retobó contra el ala de Martín Lousteau y amenaza con presentar candidatos propios para terminar de sepultar el menguante liderazgo del expresidente del Comité Nacional.
La cruzada está en cabeza de Miguel Fernández, exintendente de Trenque Lauquen, quien tras impugnar el adelantamiento de las elecciones partidarias en tierras bonaerenses, ahora realizó una demostración de fuerza en Saladillo con un acto donde reunió a más de 500 militantes. Se trata de un movimiento táctico para anticiparse a la decisión que deberá tomar el juez Alejo Ramos Padilla, y que se presume inminente.
Fernández compartía la conducción del partido en PBA con Pablo Domenichini, ligado a Lousteau, luego de que también quedara inconclusa la elección partidaria de 2024. En ese contexto, Lousteau propició adelantar los comicios de septiembre para junio en acuerdo con Maximiliano Abad, hecho que fue impugnado por Fernández, ya apartado de la órbita de este último.
En rigor, ahora el ex jefe comunal de Trenque Lauquen mostró el poder territorial y convocó a trece intendentes, muchos de los cuales en las últimas elecciones se apartaron de la UCR y se plegaron al espacio que conformó Juan Schiaretti, de Provincias Unidas, en disconformidad con la conducción del partido a nivel nacional, en ese momento en manos de Lousteau. Luego, el exministro de Economía de Cristina Kirchner, padre de la 125 y cuestionado incluso por viejos escándalos ligados al mundo del espectáculo, fue reemplazado al frente del Comité Nacional por el intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, impulsado por el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro.
Los cuestionamientos a Lousteau no son nuevos, y ya había perdido la autoridad del partido como senador, dado que nunca logró el acompañamiento a sus posturas de sus compañeros de bancada. El ahora diputado nacional terminó sus días en la Cámara alta en soledad, sin poder convencer a los otros senadores radicales, pese a ser en aquel entonces el presidente del partido.
Asimismo, Lousteau solo está siendo sostenido por Emiliano Yacobitti, vicerrector de la UBA y exdiputado nacional, aunque el acompañamiento le está costando caro y se muestra debilitado.
La discusión por el calendario electoral vuelve a dejar al descubierto la fuerte puja interna dentro de la UCR bonaerense. En esas elecciones se definirán no solo las autoridades del Comité Provincia y de los comités distritales, sino también los convencionales que el próximo año deberán fijar el posicionamiento político del partido frente a las elecciones.
Ese debate incluye el vínculo con otras fuerzas políticas: mientras algunos sectores exploran un acercamiento a La Libertad Avanza, otros mantienen contactos con espacios del peronismo y un tercer grupo propone construir una alternativa propia.
Lo cierto es que la puja por la conducción bonaerense dejó al descubierto que Lousteau dejó de representar a los radicales, en momentos decisivos para el futuro del partido.
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