Dos ministros al llegar a la carpa del Congreso convocados por Néstor Kirchner: Alicia Kirchner y Jorge Taiana.
La carpa de Compromiso K funcionó ayer como búnker vip del gabinete nacional y las principales figuras del oficialismo: allí se reunieron por la noche para estar cerca de la votación en el Senado y, eventualmente, festejar si el oficialismo lograba el triunfo.
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Hubo tensión en la carpa: un nutrido cordón policial debió dividir la Plaza del Congreso en dos, para poner distancia entre el kirchnerismo y la carpa verde de los ruralistas, donde por la noche había reunidos no menos de 1.000 productores y personas afines al campo.
Convocados por Néstor Kirchner -quien aún muy pasada la medianoche demoraba su aparición, a la espera de datos precisos desde la Cámara alta-, en la tienda K hicieron su presencia personajes como el titular de la CGT, Hugo Moyano, su exaltado hijo Pablo, el dirigente taxista, Omar Viviani, y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. También se vio a un exultante Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita, quien se animó a gritar «¡Ya ganamos!» como en los 70, cuando conoció el voto favorable del senador riojano Ramón Saadi. Era lo menos que podía esperar de otro militante del peronismo.
Acostumbrado a poner el cuerpo en la calle, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Otro de los «duro» del kirchneriso, el piquetero Luis D'Elía, hizo su aparición recien después de la 1.30 de la mañana. También se hizo presente, al igual que la secretaria de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, el canciller Jorge Taiana; el ministro de Planificación, Julio De Vido, y sus pares de Trabajo, Carlos Tomada, y de Educación Juan Carlos Tedesco. Otros, infaltables, fueron el secretario de Medios, Enrique Albistur, y los legisladores Dante Gullo, Victoria Donda, Edgardo Depetri, Claudio Morgado y Ariel Basteiro. Se vio además a Rafael Follonier, el operador K que fue acusado por Raúl Castells por supuesta compra de voluntades en Diputados para aprobar el proyecto oficialista de retenciones móviles. Esta vez se quedó fuera del Palacio.
Otras personalidades que se unieron al grupo: el sindicalista Julio Piumato; el secretario de la Función Pública, Juan Manuel Abal Medina; el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde; y el animador «Negro» Fontova.
Tantas apariciones pusieron al límite los servicios de la lujosa carpa que administra Damián Barijoff, cabeza de Compromiso K. Resultaron escasos los sillones blancos del «vip» y se complicó la visibilidad de los monitores de LCD que proyectaban las imágenes de la sesión del Congreso por señal satelital. Lo que no faltó fue alimento. Como ocurre desde que se instalaron las carpas oficialistas, el Centro de Industriales Panaderos proveyó en forma gratuita el catering; esta vez donando una ración adicional de sándwiches y saladitos para mitigar el efecto del champán que aplacó la sed de los pingüinos.
Fuera de la carpa, el glamour del núcleo selecto estuvo acompañado y custodiado desde la distancia por nutridas columnas de militantes de la Juventud Peronista y distintas agrupaciones oficialistas, que festejaban con batucadas y cantitos oficialistas alrededor de la Plaza.
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