Néstor Kirchner llevó ayer la alegría a los vecinos del partido bonaerense de Tigre. Allí polemizó, sin nombrarlo, con Rodolfo Terragno, besó a niños, se abrazó con militantes y dejó subsidios para obras en la zona.
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Ese planteo, que revela una dualidad del Presidente entre lo dicho y lo hecho, apareció ayer en la proclama que Informate más
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