El kirchnernismo salió este lunes a dejar en claro que no se realizará una contramarcha por los cacerolazos de la semana pasada. Sin embargo, criticaron esa movilización por no tener "una consigna clara", acusaron a la oposición de no saber representar los deseos de una parte del electorado y denunciaron que hubo profesionales detrás de la organización de la protesta.
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El diputado nacional Carlos Kunkel (Frente para la Victoria) se manifestó en contra de la posibilidad de realizar una contraprotesta por considerar que "no hay que darles la oportunidad, no hay que darle la facilidad de tener el centro de la escena a esas manifestaciones de odio".
Y añadió que: "No creo que la mayoría de los que estuvieron en la marcha hayan sido simpatizante nazis ni que la mayoría quiera la muerte de la Presidenta; hay muchos que no nos votaron y que no encuentran alternativas serias en los candidatos opositores".
Por su parte, el secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, atribuyó "objetivos destituyentes" al cacerolazo de la semana pasada y advirtió que el oficialismo "también" puede ganar la calle y lo "va a hacer" para "defender" a la presidente Cristina de Kirchner. El secretario de Cultura pareció contradecir a otros referentes kirchneristas que rechazaron la idea de organizar una movilización en respuesta al cacerolazo del jueves pasado, aunque aclaró que sus palabras no anticipaban una "contramarcha".
"Como la semana pasada hubo gente que salió a la calle a reclamar con consignas poco claras, queremos que sepan que nosotros también sabemos ganar la calle y lo vamos a hacer", enfatizó Coscia durante la inauguración de la muestra "Nestor por todos" en el Foyer Auditorio Juan Victoria de San Juan.
En tanto, el senador del FpV, Aníbal Fernández, consideró que "la marcha fue armada por profesionales" y que las redes sociales "estuvieron puestas al servicio" de la manifestación.
Asimismo, Fernández dijo que durante las protestas "ni una sola de las consignas tuvo mucho criterio". Aunque reconoció que algunos de los sectores que se movilizaron sectores -entre los que mencionó los de clase media y media-alta- lo hicieron "con un montón de razones" entre las que pudo haber "algunas valederas".
Además, aseguró que durante el cacerolazo "se ha exhibido el odio, hubo mensajes que le deseaban la muerte a la Presidente".
Por su parte, el gobernador Gioja coincidió con la necesidad de "defender" la gestión de Cristina ya que es "un modelo de política inclusiva que no tiene retorno"."Defendamos el proyecto del que somos parte. Nadie se tiene que quedar con los brazos cruzados, ya que hay muchas cosas por hacer", remarcó.
En ese contexto, el diputado bonaerense y referente del Movimiento Evita, Fernando "Chino" Navarro, descartó que se lleve a cabo una contramarcha para defender al Gobierno.
Navarro, quien se encontraba presente en la inauguración, admitió la necesidad de "prestarle atención" al reclamo de la gente, aunque pidió "no sobreestimar" lo sucedido la semana pasada.
"Estamos en democracia y la gente tiene derecho a manifestarse. Está claro que hay que prestarle atención a esto, pero tampoco hay que sobreestimarlo. Nosotros sacamos casi el 55 por ciento de los votos y llevamos adelante un proceso transformador de la Argentina", comentó.
Kunkel señaló además que "de la marcha del jueves no surge ningún interlocutor válido con quien uno se pueda sentar a conversar sobre las demandas de esa gente".
"El gran problema de la oposición argentina es que no hay dirigentes capaces de escuchar y de ganarse la simpatía de esa gente", agregó el legislador kirchnerista, en el marco de una charla organizada por el Instituto de Formación Política Nacional y Popular (IFNP).
El diputado agregó: "No creo que la mayoría de los que estuvieron en la marcha hayan sido simpatizante nazis ni que la mayoría quiera la muerte de la Presidenta; hay muchos que no nos votaron y que no encuentran alternativas serias en los candidatos opositores".
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