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29 de septiembre 2006 - 00:00

Kirchneristas sin cargo vs. kirchneristas con cargo

Para los trotskistas del Partido Obrero la caída de Víctor De Gennaro y el freno que le pusieron a Luis D'Elía en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) no es una derrota del gobierno. La nueva conducción de esa central alternativa que no tiene reconocimiento legal como tal por el gobierno, algo que les prometió y les incumplió Néstor Kirchner a estos ex aliados, es para los seguidores de Jorge Altamira un nuevo avance del oficialismo en la cooptación de sus adversarios. Veamos cómo lo argumentan en el último número del periódico partidario «Prensa Obrera».

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El cierre de listas para las elecciones expuso en toda su magnitud la crisis de la CTA. El reemplazo de De Gennaro por Yasky en la secretaría general, no alcanzó para conjurarla crisis entre los kirchneristas con cargo público (D'Elía, De Petris), los kirchneristas sin cargo público (Yasky, el primero de ellos), y los centroizquierdistas de oposición que, a su vez, se dividen entre los del ARI ( Maffei) y los binneristas (orientados a dar vida al Encuentro de Rosario). La FTV de D'Elía anunció que no integrará la lista, «no concurrirá a votar» y «mantendrá la afiliación para no producir rupturas insalvables».

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D'Elía se fue con un documento en el que acusa a De Gennaro de «autoritario» y de «rehuir todo debate democrático». Sin embargo, en el último congreso de la CTA, ambos habían acordado sin debate que se aceptara la «compatibilidad» del ejercicio de cargos públicos con la pertenencia a la CTA. Esto no sólo en beneficio de D'Elía y De Petris, sino también de José Luis Molina, secretario general de la Conaduh y director de Minería de Catamarca.

  • Pacto

  • El único «debate democrático» que se propuso en el último congreso -sobre el contenido del gobierno Kirchner, el plan de lucha, el repudio a los topes salariales y a las leyes antieducacionales- provino de la oposición. En lugar de discutir sus divergencias, el contradictorio bloque oficial pactó agregar una vicepresidencia para que nadie «quedara afuera».

    D'Elía acusa a la CTA de «inmovilismo», de transformarse en una «central tradicional subordinada a los partidos políticos de oposición». Para D'Elía, la CTA debe ser claramente oficialista. ¿Pero puede caracterizarse como «opositor» a un dirigente como Yasky, corredactor de la ley antieducativa y que presenta como «un logro» que los salarios docentes estén en el nivel de miseria?

    Con D'Elía se retiró Milagros Sala, la dirigente patotera de la CTA jujeña. Para reemplazarla fue designado Pedro Wasiejko, del sindicato del neumático. Este sindicato se ha destacado por la firma de convenios flexibles por empresa, en una de las industrias más insalubres, y con salarios de miseria (apenas 2% de la facturación). De Guatemala a Guatepeor.

    El veto a D'Elía pretende hacer pasar a la lista Yasky como defensora de la « autonomía» de la central. Es un contrabando, porque «CTERA coincide en lo esencial con la política del gobierno y considera que el movimiento político (Encuentro de Rosario) es un proyecto para otros tiempos» («Clarín», 22/9). No es casual la presencia del ultra K De Petris en el « armado» yaskista.

    Pero la lista Yasky ha tenido también un desangre por izquierda. Es el caso de Claudia Baigorria, candidata a secretaria general de la Conaduh, quien no puede aceptar al candidato que apoyó el tope salarial para los docentes universitarios.

    Hubo otras deserciones. El PC y el MTL se mantuvieron en la lista oficialista, pero Ademys, dirigida por esa corriente, decidió abstenerse. Se trata del gremio de los docentes medios que protagonizó los paros docentes capitalinos carnereados por la yaskista UTE, que es parte de la lista oficial en la capital. De Leonardis, del PC docente riojano, se recluyó en su provincia para no «chocar» con la intragable política del Comité Central del PC de apoyar la lista Yasky.

  • Ultimo recurso

    Otros sectores degennaristas, como ATE Rosario y ATE Córdoba, han apelado al recurso último de no adherir a la boleta nacional de Yasky, para salvar al oficialismo local. Para eso contaron con la colaboración de los dirigentes del Movimiento Intersindical Clasista (MIC) de esas provincias, Terez, de Amsafe, y Bazán, del Sipos, con los cuales han formado frentes locales a cambio de no adherir a ninguna lista nacional. Este sector del MIC ha bloqueado la posibilidad de luchar por nuevas direcciones antiburocráticas en importantesprovincias. La crisis del oficialismo de la CTA no deja lugares intermedios entre una línea de independencia de clase o la cooptación kirchnerista. Esta comprensión permitió formar la Lista 3 del Frente de Unidad Clasista y sus expresiones locales.

    Santa Cruz, Neuquén, Rosario y el Cordón de San Lorenzo, la gran lista de Capital Federal, las fuertes listas de La Plata y Lomas son algunas de las manifestaciones más directas de este reagrupamiento. Pero en todas las provincias y en todos los gremios, aún (o especialmente) en aquellos como el neumático donde no hay representantes, está planteada una gran campaña política para nuclear activistas y ganar cuerpos de delegados y seccionales.

    En oposición al copamientode la CTA por el Estado o a su subordinación a frentes políticos patronales de cuño 'centroizquierdista', reclamamos un Congreso con mandato de bases de todos los lugares de trabajo para organizar una CTA que luche. Yasky es Kirchner.
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