En un acto en Casa de Gobierno, el Presidente evitó ayer
hablar del escrache que sufrió su hermana menor el sábado
en Río Gallegos. En ese mismo momento, agrupaciones
de izquierda y habitantes de Santa Cruz protagonizaban dos
cacerolazos, uno en la Ciudad de Buenos Aires y otro en el
centro de la capital provincial.
Un paso adelante del repudio verbal de ocasión, modo que ejercitaron gobernadores e intendentes, grupos kirchneristas sacarán a la calle el respaldo a la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, luego del escrache que soportó el sábado en Río Gallegos.
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Autorizados desde la Casa Rosada, esta tarde harán una concentración frente a la Casa de Santa Cruz en la Capital Federal, donde, además de desagraviar a la hermana Alicia, repetirán sus salmos de defensa y elogio sobre la gestión presidencial del patagónico.
Con ese trasfondo, en su primera aparición pública posterior al escrache a su hermana, el Presidente evitó pronunciarse. En un acto en la Casa Rosada junto con Felipe Solá y el intendente de San Martín, Ricardo Ivoskus, Kirchner se limitó a agradecer el repudio por la agresión a Alicia.
«Señor intendente, sus palabras me gratifican, al igual que las del gobernador», fue la única referencia del patagónico durante un breve discurso en una ceremonia de la que también participó su esposa, Cristina Fernández.
Las palabras de Kirchner fueron para agradecer los dichos de Ivoskus, alcalde que acaba de apartarse del ARI y coquetea con la Casa Rosada, al cuestionar la «intolerancia y la violencia». A su turno, Solá había cuestionado el « bochorno» y dijo sentir «vergüenza» por lo ocurrido.
Previa
La movilización de hoy sólo será el anticipo: para mañana todo el arco de piqueteros oficialistas programa una megamarcha al Ministerio de Desarrollo Social, sede de la ministra escrachada, a la que quieren ver saludar por la ventana o caminando, esta vez a salvo, entre los manifestantes.
Aunque desdoblado, el objetivo es el mismo: mostrar al kirchnerismo movilizado, rápido de reacción, ante el ataque a Alicia y los cacerolazos que, contagio de los ruidos del Sur, se mudaron ayer a la Capital, justamente frente a la Casa de Santa Cruz.
La caravana de esta tarde a las oficinas porteñas del gobierno santacruceño la protagonizarán sectores de la juventud -de Compromiso K, del MUP, de Octubres y de Juventud Presente, entre otros- que tienen como referencia casi secreta a Máximo Kirchner.
Se planea, en paralelo, la presencia de diputados, intendentes, concejales y referentes de Compromiso K, franquicia del radical Roberto Porcaro.
En tanto, la marcha al Ministerio, prevista para mañana a las 14, se proyecta más tumultuosa: el Movimiento Evita de Emilio Pérsico, Libres del Sur de Tumini-Ceballos, Militancia Social de Sergio Berni, MUP de Federico Martelli y Octubres de Gastón Harispe, entre otros, aportarán su tropa.
«Convocamos a manifestar pacíficamente», recita el llamado de los ultrakirchneristas. En el Sur, el clima es otro: luego del incidente del sábado en el restorán Roco, el kirchnerismo puso en alerta a sus militantes para reaccionar «rápidamente», según relató una fuente, ante la posibilidad de que «vuelvan a producirse escraches».
Como contracara, anoche, en simultáneo en Río Gallegos y en la Capital, la oposición a Kirchner realizó un cacerolazo en defensa del reclamo de incremento salarial que llevan adelante los gremios docentes y para pedir el «cese de la represión» en la provincia.
En Buenos Aires, la protesta estuvo protagonizada mayoritariamente por partidos de izquierda. Ese era ayer rescatado desde el kirchnerismo como un dato positivo porque, según la definición de un dirigente santacruceño, se «trotskiza» la crítica.
La observación responde a una lógica: tanto la participación de partidos de izquierda -como el PO y el MST- como la agresión contra Alicia Kirchner constituyen, aseguran en el oficialismo, elementos que dañan la postura de los docentes que, aunque firme, es moderada.
«Quieren victimizar a los agresores», se quejaban, anoche, desde el gremio docente de Santa Cruz, aunque insistían en desligarse del ataque contra la ministra de Desarrollo Social.
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