Rápido de palabra, Carlos Kunkel aportó ayer otra gota de combustible a la Concertación en proceso de extinción. Molesto por declaraciones del gobernador de Santa Fe, el socialista Hermes Binner, el diputado ultra K acusó al socialismo de encarnar el «regreso del gorilismo».
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Kunkel reaccionó a los dichos de Binner respecto de que Cristina de Kirchner debía tener «libertad» para definir su propio rumbo en una crítica, nada sutil, a la existencia de un «doble comando» en el gobierno, con Néstor Kirchner como presidente informal.
En ese sentido, Binner pidió que haya «un solo presidente» a lo que Kunkel, sin filtro, respondió que en Santa Fe «no hay ni medio gobernador». Hasta ahora, un sector del socialismo -que enfrenta una interna- integra el modelo concertador que encara el kirchnerismo.
Ayer, uno de los socialistas cercanos al gobierno, el secretario general del PS, Oscar González, retrucó con dureza a Kunkel al sostener que sus declaraciones son «excesivas y fuera de lugar la virulencia retórica de Kunkel».
Absurdo
«Sería más útil que descerrajara esa artillería descalificadora contra los verdaderos adversarios del pueblo argentino y no contra un partido histórico», le recomendó González a Kunkel.
El socialista K consideró que «resulta absurdo volver a menear cuestiones históricas ya superadas porque ninguna fuerza política, ni el socialismo ni el peronismo, han dejado de cometer errores en el pasado».
González reivindicó «la irreprochable administración del gobernador de Santa Fe», así como también «su plena buena fe al opinar en materia política».
González integra el espacio pro K que compite, en la interna del 8 de junio, contra una lista encabezada por Rubén Giustiani, donde figura también Binner, por la conducción del partido. Con su parrafada, Kunkel logró la magia de unir a adversarios internos.
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