La Argentina, con más pasión democrática
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Si lo comparamos con América latina, se evidencia que en el promedio de los 17 países, quienes prefieren la democracia son 53%, es decir, 13 puntos menos que en la Argentina.
La evolución muestra que dicho porcentaje de preferencia está 6 puntos por debajo de 1997, pero 11 por encima de 2001, cuando en la Argentina el llamado voto «bronca» registró un récord histórico.
Ante la pregunta de si está satisfecho con la democracia, en cambio, el resultado se invierte, ya que 64% dijo estar insatisfecho, sólo 34% satisfecho y respondió no saber 2%. Es decir que hay dos personas insatisfechas por cada una que está satisfecha.
Nuevamente, al comparar con el promedio de América latina, surge que en la Argentina el apoyo a la democracia es mayor que en la región, ya que está satisfecho 29% en el promedio de la región -5 puntos menos que en la Argentina- e insatisfecho 66%, dos puntos más que en nuestro país.
La evolución acerca de la insatisfacción con la democracia en la Argentina muestra que si bien el actual nivel está 15 puntos por encima del registrado en 1998 -justo antes de empezar la prolongada recesión- hoy se ubica 27 puntos por debajo del registrado en 2002, cuando tuvo lugar el peor momento de la crisis económico-social que fue la más grave de la historia.
La mirada histórica nos permite constatar que la Argentina cumple el 10 de diciembre de 2003 el período más prolongado de vida democrática desde que rige el voto universal, secreto y obligatorio.
El análisis de los resultados del Latinobarómetro nos permite constatar que en la Argentina la gente piensa que la democracia es preferible al autoritarismo, ya que hay cuatro personas que opinan de esta manera por cada una que piensa lo contrario, pero que hay insatisfacción con el funcionamiento de la democracia y esta relación es de dos insatisfechos por cada uno que está satisfecho.
Pero este análisis puesto en el promedio de América latina muestra que la preferencia por la democracia en la Argentina es superior al promedio y que la insatisfacción es inferior a éste.
En conclusión, aunque la Argentina sufrió la peor crisis económico-social de la región, el apoyo a la democracia es más alto que en el promedio de América latina y hacia adelante, el tema por resolver es el de la satisfacción de la democracia, dado que, de no cambiar esta tendencia, el riesgo no es la interrupción del sistema como en el pasado, sino que se vacíe de contenido, al mermar la participación.



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