La idea de un Marshall
El embajador de la Argentina en Nueva York, José Octavio Bordón, decidió dos medidas. Va a traducir al inglés para difundir el no muy feliz discurso del presidente Kirchner en el plenario final de la reunión de Monterrey. No muy feliz por la sobrecarga de dirigismo estatal que incluyó. Pero allí se mencionó un plan Marshall para Latinoamérica. Suena bien la idea, aunque medio estrambótica. ¿Por qué no revivir la Alianza para el Progreso que lanzó John Kennedy en 1962, de cuyo análisis participó en la reunión de Montevideo el Che Guevara? ¿Por qué no otra Alianza o plan Marshall, si va a surgir de Estados Unidos para Africa y otros países emergentes? Pero no se puede criticar, más allá de la forma y si se exagera con la "idea", porque hay una base cierta: 1.000 millones de dólares por día destinan Estados Unidos, Japón y Europa -en conjunto- para subsidiar sus agriculturas en contra de las exportaciones de los países emergentes. En definitiva, Marshall o Alianza equivalen técnicamente a sacar subsidios. Esta es una lucha justa de los emergentes.
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Ayer, Carlos Rodríguez Brown, profesor argentino radicado en España y dedicado a estudiar la historia contemporánea europea definió el plan Marshall implementado en Europa en las décadas del '50 y el '60 del siglo pasado como un proyecto «cuya característica fue hacer protagonista al gasto público como fundamento del crecimiento a partir de fondos que EE.UU. destinó a los países europeos luego de la Segunda Guerra Mundial». Para Rodríguez Brown, «sólo desde una posición dogmática se puede suponer que el plan tuvo que ver con la recuperación europea en las décadas de los '50 y '60". Para el analista, pensar esto «es un enorme disparate». Lo que sirvió fue «la paz, justicia, libertad, respeto por las leyes y la seguridad jurídica y la aplicación de criterios de apertura de mercados e impuestos moderados», que según Rodríguez Brown sería la receta que tendría que aplicarse en América latina para salir de la crisis actual y «tener un destino como el de los europeos» ya que es errado creer que «los países crecen porque los Estados gasta más dinero».



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