No le alcanzó a la Iglesia Católica que Cristina de Kirchner le dedicara ayer en Roma 40 minutos a solas al secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, para suavizar las relaciones con el gobierno. La Presidente insistió con la designación de Alberto Iribarne al frente de la embajada argentina en la Santa Sede, pese a su condición de divorciado. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, endureció el gesto haciendo circular un documento de la prelatura de Humahuaca donde el obispo Pedro Olmedo denuncia que tras la pelea con el campo se esconden problemas más graves que afectan al país. Inflación, pobreza, desempleo y hasta desnutrición figuran al tope de la agenda de los obispos en la reunión convocada de urgencia por Bergoglio para mañana en la sede del Episcopado argentino.
Cristina de Kirchner y el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, dialogaron a solas en la sede de la FAO en Roma.
Según el Vaticano, el encuentro entre Cristina de Kirchner y el cardenal Tarcisio Bertone duró apenas 20 minutos. Para el gobierno nacional, fueron 40.
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Lo concreto fue que la Presidente defendió ante el secretario de Estado de la Santa Sede la designación del divorciado Alberto Iribarne como embajador argentino ante el papa Benedicto XVI.
De algún modo, la Presidentele explicó a Bertone que la postulación del ex ministro de Justicia de su marido no fue un «capricho», pese a que el derecho canónico impide que un divorciado ejerza un cargo de representación ante el Vaticano.
Bertone consultó a la jefa de Estado sobre la relación con el nuncio apostólico Adriano Bernardini, quien mantiene una dura interna con el jefe del Episcopado argentino, Jorge Bergoglio.
No hubo de parte de la Presidente arrepentimiento ni cambio de postulante para la embajada argentina ante la Santa Sede, ocupada actualmente de manera irregular por el encargado de negocios Hugo Gobbi. Tampoco hubo precisiones sobre el futuro del obispado castrense, aunque fuentes episcopales explicaron a este diario que el gobierno habría abandonado su intención de disolverlo y estaría listo para aceptar allí el desembarco del obispo de Chascomús, Carlos Malfa.
Si bien la Presidente llegó al edificio de la FAO acompañada por su ministro de Relaciones Exteriores, el encuentro con Bertone fue en privado y no hubo testigos directos de la delegación argentina.
En el comunicado del Vaticano, se recordó el papel « secular» de la Iglesia Católica en la Argentina y su contribución a favor del «bienestar espiritual y material del pueblo argentino».
Interés común
«En el curso del coloquio se analizaron varios temas bilaterales de interés común y se expresó además la recíproca apertura a afrontarlos a través de un sincero diálogo y en un clima de colaboración a la luz del papel secular que la Iglesia Católica realizó en el país y de la contribución que ésta sigue aportando al bienestar espiritual del pueblo argentino», indicó la Sala Stampa (la oficina de prensa) de la Santa Sede. El breve documento obtuvo la conformidad de la Cancillería de Jorge Taiana.
Las relaciones bilaterales con el Vaticano se encuentran deterioradas a raíz de la ausencia de embajador del país desde la llegada al poder en diciembre de 2007 de Cristina de Kirchner debido a que el Vaticano no otorgó el plácet para el nombramiento de Iribarne por su condición de divorciado en una nueva unión.
Al término del encuentro, el senador Miguel Ángel Pichetto dijo que la Presidente estaba «muy conforme» por la entrevista con el cardenal y aseguró que fue « importante» a nivel político.
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