Los kelpers volvieron a proponer al gobierno argentino (lo hacen cada 6 meses) que se concedan junto con ellos los permisos de pesca. Concederlos unilateralmente en la zona de exclusión que rodea las Malvinas les es poco rentable. Ganarían más con permisos conjuntos. La Argentina dice siempre que no le interesa (su plataforma submarina es mucho más amplia). Pero ahora les va a contestar este viernes que comprometan al gobierno inglés a decir toda la verdad sobre las armas nucleares que trasladó a las islas en sus barcos en la guerra de 1982, según una reciente revelación, y que a su costo las extraiga si alguna cayó al fondo del océano en los 6 barcos que le hundieron las fuerzas argentinas.
El Poder Ejecutivo ató ayer la suerte de cualquier apertura del diálogo con el gobierno británico y las autoridades de las islas Malvinas sobre el tema de los permisos de pesca en el Atlántico Sur a la resolución del conflicto generado por la presencia de armas nucleares en la guerra que la Argentina y Gran Bretaña protagonizaron en 1982. El jefe de Gabinete,Alberto Fernández, al ser consultado por la posibilidad de abrir este año las negociaciones por esos permisos, dijo que «la Argentina no va a cambiar ni va a ceder en nada los derechos soberanos que tiene sobre las islas» y «seguramente seguiremos reclamando exactamente lo mismo. Pero ahora lo que más nos preocupa es que nos digan qué pasó con ese armamento porque si en el lecho del mar llega a haber armas irradiando contaminación nuclear, es un tema que nos preocupa mucho».
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Como se sabe que, además, desde el gobierno de Tony Blair no se evalúa ninguna posibilidad de discutir bilateralmente con la Argentina el tema de la existencia de armas nucleares durante el conflicto, tampoco se abrirán las negociaciones por los permisos de pesca.
La respuesta oficial y ante los negociadores británicos de la Comisión de Pesca del Atlántico Sur, que se desarrollará a fines de esta semana en Buenos Aires, la dará el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rafael Bielsa. El canciller dirá nuevamente que el país se niega a otorgar de manera conjunta con el gobierno isleño permisos para empresas de pesca privadas para que exploten la zona del conflicto, y por un plazo de entre 5 y 10 años. La Argentina, que estará representada por el director de Malvinas de la Cancillería, Santos Goñi, dirá que mientras no se aclare la existencia o no de las armas nucleares en la guerra del '82 y la posibilidad de que parte de este armamento esté en el fondo del mar por el hundimiento del buque Sheffield, es imposible abrir el diálogo sobre un tema económico como el de la pesca.
• Reiteración
Cada seis meses desde el gobierno de Malvinas, con el aval de Blair, se llama a la Argentina a través de la «Comisión...» a abrir las discusiones sobre la posibilidad de explotar de manera conjunta el otorgamiento de permisos de pesca en el Atlántico Sur. Para el gobierno isleño se trata de profundizar la mayor alternativa económica seria existente en el territorio, luego de haber casi confirmado que no hay posibilidades petroleras en la zona. Como el territorio de explotación que permiten geográficamente los isleños no es lo suficientemente atractivo para grandes inversiones por su escasa dimensión y por la lejanía de los centros de consumo (Japón, Taiwán, Corea, etc.), desde la capital de Malvinas se especula con efectuar una oferta conjunta con la Argentina para que la posibilidad económica sea más interesante a los inversores.
Hasta ahora, la Argentina había mantenido una posición poco dispuesta al diálogo. La de esta semana será la primera reunión que será protagonizada por el gobierno de Néstor Kirchner, y, aparentemente, la postura diplomática argentina continuará siendo inflexible a la posibilidad de negociar la explotación conjunta de la pesca en el Atlántico Sur.
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