A pesar de los pedidos del oficialismo, la reforma laboral no será tratada en febrero, cuando el Congreso sesione en extraordinarias. Las diferencias con el proyecto de derogación y modificación entre Roberto Lavagna y Carlos Tomada no fueron salvadas todavía. Néstor Kirchner tampoco quiere avanzar hasta no tener el visto bueno del ministro de Economía. Ayer se daba por sentado en el Congreso que, hasta no llegar a un acuerdo, el Ejecutivo no enviará ni siquiera un borrador. En extraordinarias están previstas sólo dos sesiones y la reforma no llegaría a tiempo para ninguna. El gobierno quiere un proyecto con menos olor sindical y que no suba el costo laboral para las empresas, como el que hasta ahora se negocia en Trabajo.
Mientras tanto, oficialistas y opositores siguen insistiendo en que no pueden opinar hasta recibir al menos un borrador de las pretensiones del Ejecutivo.
En comisiones, la mayor actividad comenzará por el análisis del juicio político a
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