Mucho menos glamoroso está resultando el verano del ministro de Economía, Sergio Massa, quien si bien logró nuevos avances con el Fondo Monetario Internacional, y se están estudiando algunas flexibilizaciones extra de los próximos vencimientos debido a las pérdidas que está provocando la sequía, no logra acomodar los tantos, y comienzan a aparecer no solo las exigencias salariales muy por encima de las pautas que pretende el Gobierno, sino también paros y protestas como las del campo, los colectivos, también un paro sorpresivo y bloqueo de camiones, y algunos gremios estratégicos, como el de Urgara, la Unión de Recibidores de Granos, también con sorpresivas medidas de fuerza, aunque hay muchísimo menos cargas debido al adelantamiento que implicaron los planes Soja I y II, y la fuerte caída de volumen que va registrando la actual campaña agrícola. Este tema, además, ya se está haciendo sentir en distintas actividades en las principales provincias. “La cadena de pagos comienza a crujir”, reconoció un mayorista que también está tomando precauciones, mientras la inflación parece resistir la baja. Sin embargo, históricamente, siempre en marzo, con la vuelta de las vacaciones y el inicio de las clases, se registraron subas de precios que, en este caso, pueden haberse adelantado a parte de febrero debido a que el cronograma escolar se inició en la última semana de febrero en muchos lugares. Para el Estudio Broda, que reinició sus actividades 23, “la única fuente de ingresos es el comercio internacional, y las exportaciones ya están en caída libre”, adelantaron ante una audiencia bastante más ansiosa que de costumbre. El impacto podría superar 1,5 puntos del PBI de este año.

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