El cruce no quedó ahí. La jefa de los libertarios porteños recogió el guante y profundizó: "Acá Larreta nos muestra el problema: hicieron del fracaso una política de Estado. Gastaron una fortuna para que las villas sigan siendo villas y ahora nos explican que fue un éxito planificado". Respecto a la pregunta, respondió: "Nosotros queremos discutir propiedad, inversión privada y menos Estado. Ustedes quieren seguir administrando la pobreza".
Quien se sumó a la trifulca pública fue Migliore, hoy alejada de la política pero parte importante en la urbanización de los asentamientos durante el larretismo. "No fracasó Pilar", le dijo y agregó: "Pasa que como para ustedes el pobre es pobre porque quiere, poner plata ahí es fracasar".
Al profundizar en su argumentación, la exministra afirmó que en aquellos barrios en los que se realizaron obras de urbanización "bajó el delito", se mejoró el acceso a la educación a través de la creación de nuevas escuelas y cuando llueve hay menos inundaciones. "Igual te leo, contame, ¿en qué fracasó?", le espetó.
Lejos de abandonar la pelea, Ramírez respondió: "María, se gastaron más de 500 millones de dólares en urbanizar la Villa 31. El resultado está a la vista. Podemos discutir escuelas, calles, pasillos y cada una de las obras que se hicieron. Pero después de semejante cantidad de plata de los porteños, la villa sigue siendo una villa. Eso es exactamente lo que estamos planteando: el modelo fracasó. Y reconocerlo es el primer paso para empezar a discutir uno distinto".
En su defensa, la exministra afirmó que si gastar ese dinero en 8 años entre las 45.000 personas que viven en el Barrio 31 es un despropósito "es q no entendés la magnitud del problema". Los fondos, dijo, se utilizaron para "un troncal de agua de casi 3km desde Figueroa Alcorta hasta adentro del barrio", construir "una red eléctrica completa en cuatro etapas", "un polo educativo de 26.000 m² y se sumaron mejoras de vivienda, casas nuevas, asfalto, plazas y alumbrado".
Para Migliore, reducir la magnitud y la importancia de tales obras "es no tener idea de lo q implica hacer gestión". Si bien se mostró dispuesta a "reconocer lo q no funcionó", remarcó que no es el caso. Larreta planteó además que urbanizar el Barrio 31 generó un aumento en la valorización de los terrenos públicos de la zona. "Con su venta se financiaron las obras", dijo y acusó a la libertaria de ser "una máquina de humo" que solo repite slogans sin soluciones.
La exsenadora y actual legisladora porteña por el larretismo, Guadalupe Tagliaferri, sentenció la pelea al cuestionar la doble vara de la libertaria. "Pilar, hace unos días pedías más Estado en el sur de la Ciudad y hoy decís esto. ¿En qué quedamos? Así no resistís un archivo ni una semana", dijo respecto a un mensaje publicado por Ramírez en el que criticaba al PRO por la falta de política pública en el sur de CABA.
Para Tagliaferri, integrar un barrio "no es sólo levantar la basura", solución que había propuesto la libertaria para los barrios del sur porteño, sino que "es que nadie viva en una casa precaria". "Si no creés en eso, se entiende que para vos el plan haya fracasado", cerró.
El diputado nacional por la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, también defendió la política de urbanización que acompañó durante su etapa como legislador porteño de la alianza Vamos Juntos, que su partido conformó junto con el PRO y la UCR.
"Urbanizar no fue solamente construir viviendas", le dijo, sino que fue "abrir calles, llevar agua, cloacas y electricidad, crear espacios públicos, construir escuelas y centros de salud" y generar condiciones para que el Estado estuviera presente "donde antes predominaban el abandono, la desidia y el delito". Esas obras, dijo, mejoraron la calidad de vida de sus vecinos. Hablar de fracaso "es inadmisible" y la cruzó por el desmantelamiento del Fondo de Integración Socio Urbana por parte de Milei.
Qué dicen los números sobre los barrios populares de CABA
La postura de la legisladora de LLA contrasta con un relevamiento realizado por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IDECBA) publicado en enero de este año en el que se analiza la evolución de las condiciones habitacionales de los barrios vulnerables entre 2001 y 2022, abarcando así las gestiones de Aníbal Ibarra, el interinato de Jorge Telerman y los cuatro mandatos del PRO repartidos entre Mauricio Macri y Larreta.
Entre las conclusiones a las que arriba el organismo que conduce José María Donati señalan que en 21 años se registró un descenso en la cantidad de viviendas precarias del 28,2% a 10,9%, mientras que el número de casas pasó del 66,7% al 71,9% y se triplicó la cantidad de departamentos del 5,1% al 17,2%.
En cuanto a las condiciones de hacinamiento, manifiestan una mejora de unos veinte puntos en las dos décadas analizadas. En 2001, poco menos de la mitad de los hogares en los barrios populares sufrían esta condición. Para 2022, el registro cayó a un tercio. De todas maneras, el informe aclara que es un valor que todavía está lejos del total de la Ciudad, que alcanza el 91,6% de hogares sin hacinamiento.
Un aspecto relevante es el aumento de la presencia de materiales adecuados para la construcción de las viviendas, que pasó del 16,4% al 41%. A pesar de las mejoras, los guarismos son "significativamente más bajos" a los registrados en el total de CABA, donde los hogares en viviendas con materialidad adecuada alcanzaban el 82,1% en 2022.
El informe también resalta que se mejoraron las condiciones habitacionales y de vida mediante un aumento de más de 20 puntos porcentuales en la conexión a cloacas entre 2001 y 2022. También cayó el uso de garrafa y aumento la conexión de gas de red. "La implementación de conjuntos habitacionales de vivienda social posibilitó el acceso a mejores condiciones de saneamiento, alcanzando al 94,5% de los hogares en 2022", destacaron.
Pese a los avances en las últimas dos décadas, aún persisten deficiencias en términos habitacionales en los barrios vulnerables de CABA. Desde la organización Tejido Urbano publicaron un informe en agosto que indica que un 17,4% de los hogares de las villas porteñas tiene "necesidades básicas insatisfechas", hay un 5% vive bajo condiciones de "hacinamiento crítico" y el 62% en viviendas están construidas con materiales deficitarios.
Respecto al acceso a los servicios públicos de agua potable y cloacas, consideran que "es elevado" ya que ronda entre el 89% y 95% respectivamente, pero tanto la calidad como la seguridad del servicio "puede estar comprometido". Pese a las mejoras, un 79% de los hogares todavía cocina con gas de garrafa y más de 60% de los hogares tiene un clima educativo que, según el estudio, es considerado entre "bajo y muy bajo".
A pesar de las mejoras y de lo que falta, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, aclaró que no volverá a utilizar fondos para urbanizar barrios populares sino que enfocará las partidas para promover el crédito hipotecario para la clase media. "Yo no voy a seguir construyendo viviendas nuevas regaladas en las villas y asentamientos. No lo voy a hacer", dijo.
Las declaraciones se produjeron a comienzos de año y ya en aquel entonces generaron controversia y agrietaron aún más las diferencias entre el jefe de Gobierno y su antecesor. Por caso, Migliore le aclaró que "no se regaló ninguna casa" y que la urbanización permitió lograr que la gente actualmente pague por los servicios que recibe.
Así las cosas, la discusión sobre las condiciones de vida de quienes habitan las villas porteñas será uno de los temas candentes de cara a las elecciones del año próximo.