Es la primera mujer de la Defensa en la historia argentina y quiere, como casi todos en política, trascender a un cargo electivo relevante. No cejó esta militante de la JP de 60 años, que gusta de la ropa distinguida en ensamble con lo informal, un milímetro en avanzar hacia el proyecto proselitista a caballo de la gestión en el ministerio menos elegido por el kirchnerismo. Y encontró el camino. Organizó una suerte de «cruzada» en varios grupos integrados por funcionarios de Defensa, legisladores y asesores «del palo», es decir peronistas kirchnerizados, para llevar la palabra de los logros de su gestión a los cuarteles, a un año de su asunción.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La primera cruzada, programada para el viernes 1 de setiembre pasado, se suspendió por las críticas al brigadier general Eduardo Schiaffino a raíz de las denuncias sobre desmanejos internos que mostró el film «Fuerza Aérea Sociedad Anónima». Garré decidió permanecer en su despacho junto con sus colaboradores y tomar por las astas una crisis que amenazaba con dejar sin mando a la Fuerza Aérea.
El plan de difusión se reanudó de inmediatoluego de que Néstor Kirchner demandó un diagnóstico sobre la situación estratégica nacional a Garré y los cuatro jefes militares antes de ayer en la Casa Rosada. El programa, que comenzará con un «road show» por cada una de las brigadas del Ejército Argentino, se inicia hoy en la IV Brigada Paracaidista-Fuerza de Despliegue Rápido, a cargo del general de brigada Sergio Fernández en Córdoba hasta completar el despliegue de esa fuerza. Luego será el turno de la Armada y por último de la Fuerza Aérea.
Como se sabe, el Ejército es la fuerza que tiene mayor despliegue territorial. Y la ubicación de los comandos coincide con el mapa político (provincias) que cualquier referente con ambición debe caminar antes de un ensayo en las urnas. Los equipos que formó Garré están encabezados por los secretarios y subsecretarios del ministerio, entre ellos: José Vásquez Ocampo, Germán Montenegro y Oscar Cuattromo; el jefe de Gabinete, Raúl Garré, y el director de Inteligencia Estratégica Militar, Carlos Aguilar. Irán legisladores de las comisiones de Defensa del Senado y de Diputados: Marita Perceval y Jorge Villaverde; asesores contratados, como Julián Licastro (un ex militar que prosperó en política de la mano, entre otros, de Domingo Cavallo); el titular de la Escuela de Defensa Nacional, general retirado Aníbal Laiñol, e, infaltable, el consigliere de imagen de la ministra, Jorge Bernetti.
Previamente a la recorrida, la ministra se aseguró con el general Roberto Bendini, titular del Ejército, la asistencia perfecta de todos los uniformados en cada una de las brigadas a visitar. No sea cosa que en distritos esquivos como Córdoba, Salta o Neuquén, cuyas provincias gobiernan José Manuel de la Sota, Juan Carlos Romero y Jorge Sobisch y donde tienen asiento las brigadas IV, V y VI, se produzcan faltazos molestos. Interesa en esos destinos auscultar muy bien el entramado políticocastrense: a Córdoba irá el secretario de Asuntos Militares, un referente confiable para Madres de Plaza de Mayo, pues se percibe cierto clima de resistencia larvada hacia el avance de las causas por delitos contra los derechos humanos.
Doble función
En el equipo que viajará a Salta está el vocero Bernetti, quien acumula la doble función de difundir las mieles de la nueva política de defensa y la tarea ardua de «mirar debajo de la superficie de las cosas para ganar la batalla con facilidad», según reveló hace siglos el pensamiento de Sun Tzu (aunque ese afán lo obligue a incumplir con la tarea de dar información de interés público a la prensa). Citaron también a Esteban Germán Montenegro, subsecretario de Asuntos Militares; a un politólogo del staff técnico de Marcelo Saín, hijo del brigadier Anselmo «Moncho» Montenegro, quizá el más moderado del plantel de Garré.
El discurso para el encuentro con los uniformados consta de varias carillas preparadas por la ministra sobre los éxitos alcanzados desde que ocupó el cargo y el balance de lo que resta cumplir luego de la reglamentación de la Ley de Defensa. Se organizó un «brain storming» entre sus colaboradores para imaginar preguntas inconvenientes de los uniformados y su posible respuesta. Figuran desde la suerte que correrá el haber de los retirados que no fueron considerados en ningún aumento salarial, la unificación de las obras sociales y su pasaje al PAMI, la situación del Instituto de Ayuda Financiera (especie de caja de previsión que paga a retirados), la unificación de los hospitales militares y su transferencia a jurisdicción nacional o provincial, hasta la inocencia de alguno que enuncie si habría espacio a futuro para una herramienta jurídica tipo amnistía y terminar con el tema derechos humanos.
Es probable que se responda con la frase de cabecera de Garré tomada de palabras de la ex ministra trasandina Michelle Bachelet: hay que hablar de reencuentro, no de reconciliación. No se pueden perdonar algunas cosas que pasaron. Pero sí se puede producir el reencuentro de una sociedad que, a 30 años, va a tener que mirar para adelante.
Dejá tu comentario