Con la amenazante sombra de Roberto Lavagna sobrevolando el interbloque macrista de la Cámara baja, los diputados que responden a Mauricio Macri resolvieron ayer mantener la unidad del cuerpo y apoyar la política de Jorge Sobisch en Neuquén. Sin embargo, decidieron también condenar a través de un proyecto de resolución la muerte del docente Carlos Fuentealba, iniciativa a la que también se plegaron los legisladores nacionales del Movimiento Popular Neuquino.
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Ni los diputados de Compromiso para el Cambio, liderados por Federico Pinedo, ni los de Recrear, comandados por Pablo Tonelli, evaluaron ayer escindir el bloque justo en medio de la campaña electoral porteña. Los más enojados eran los neuquinos, quienes ayer no viajaron a la reunión del interbloque que se realizó en la Capital Federal. Desde la Patagonia, la sobischista Alicia Comelli criticó la falta de tacto político de Macri, quien ni siquiera llamó al mandatario de Neuquén luego de la crisis política y social desatada en la provincia.
Comelli, que estuvo al frente de la cartera de Seguridad de su provincia entre 1999 y 2003, dijo que no podía ni confirmar ni descartar una ruptura del interbloque macrista. «Es una charla que nos debemos. Ahora nuestra inquietud principal es pacificar la provincia. La unidad del interbloque la dejamos para una segunda instancia; ahora no es el momento de plantear relaciones políticas», explicó la diputada a este diario.
Condicionamiento
Comelli, además, supeditó la adhesión de los diputados del MPN al proyecto de resolución que condena la muerte de Fuentealba a que en ese documento se mencione también la crisis docente que atraviesan otras provincias como Santa Cruz, cuna de Néstor Kirchner. Buscan así evitar estigmatizar a Sobisch como el único gobernador con problemas sociales en su territorio.
«La muerte siempre es repudiable, y en ese sentido estoy dispuesta a adherirme, pero el proyecto de resolución debe tener un objetivo de pacificación y abarcar todos los conflictos docentes», reclamó Comelli.
Pese a que Ricardo López Murphy es uno de los dirigentes del PRO más críticos hacia los manejos institucionales de Sobisch en su provincia, Tonelli -diputado de Recrear- envió esta semana un mail al interbloque pidiendo prudencia ante los pedidos de juicio político. Lo hizo para preservar los mínimos requisitos de institucionalidad y legalidad que impulsa su partido. «Sólo podría responsabilizarse a Sobisch por la trágica muerte de Fuentealba si se probara que instó, sugirió u ordenó a las fuerzas policialesque actuaran brutalmenteo sin respetar las normasvigentes. Y me parece de todo evidencia que un policía que dispara una granada de gas lacrimógeno hacia el interior de un auto comete un notorio exceso del que no puede hacerse responsable más que a él mismo y a sus jefes inmediatos», advirtió el legislador lopezmurphysta. Y agrega: «Si Sobisch ordenó impedir el corte de ruta (y nada más), no hizo más que lo que nosotros le venimos reclamando a Kirchner desde el comienzo de su mandato presidencial».
Macri teme que la ruptura de su interbloque afecte su candidatura porteña. Además, algunos diputados que integran ese espacio ya comenzaron a coquetear con la candidatura presidencial de Lavagna. Es el caso de Omar De Marchi, del Partido Demócrata de Mendoza, quien ofició de anfitrión del ex ministro de Economía en la última Fiesta de la Vendimia, y del tucumano Esteban Jerez, del Frente Cívico. Ese eventual éxodo hacia el lavagnismo podría completarse con Andrés Zottos y Carlos «Querubín» Sosa, del Partido Renovador de Salta -ya expulsados del macrismo por haber votado junto al kirchnerismo la polémica reforma del Consejo de la Magistratura-, y con los diputados neuquinos Alberto Pérez, José Brillo, Hugo Acuña y Comelli. Sobisch ya dio una pista sobre su afinidad con Lavagna al agradecerle sus « cautelosas» declaraciones luego de la muerte del docente Fuentealba.
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