Vecinos de
Gualeguaychú
construyeron
un muro
simbólico
como parte
del rechazo de
la instalación
de plantas de
celulosa
contaminantes,
que
incluyó cortes
de accesos al
Uruguay que
coincidieron
con la cumbre
de mandatarios
de
Montevideo.
Vecinos de la ciudad entrerriana de Gualeguaychú levantaron el corte de la ruta 136 que mantenían desde el viernes en protesta por la instalación de la empresa finlandesa Botnia, en Fray Bentos, y en reclamo de un diálogo entre los presidentes Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez como fruto de la cumbre de presidentes que se realizó el fin de semana en Montevideo.
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Poco antes de las 16.30 y en medio de una copiosa lluvia, los ambientalistas desarmaron un muro de bloques de hormigón y ladrillos que habían levantado como parte de la protesta, que además inauguraron en forma simbólica con un corte de cintas que protagonizaron dos ciudadanos enmascarados con los rostros de Kirchner y Tabaré.
«El muro se desarmó para dar el mensaje de que los dos gobiernos deben propiciar el diálogo y terminar con el muro virtual que hoy caracteriza la relación entre la Argentina y Uruguay», advirtieron en conjunto los cerca de 500 entrerrianos que participaron del bloqueo.
Finalmente, los vecinos, que se reunieron en una improvisada asamblea, expresaron públicamente su deseo de éxito a la misión que encabeza desde hoy en Washington la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, para frenar el crédito del Banco Mundial para la empresa Botnia.
«Esperamos que le vaya bien, pero sabemos que es muy difícil la instancia que le toca enfrentar», analizaron.
En relación con la decisión de los gobiernos de la Argentina y Uruguay de confiar al rey Juan Carlos de Borbón el rol de «facilitador» del diálogo bilateral en el conflicto por la instalación de pasteras, las opiniones entre los asambleístas quedaron divididas este fin de semana.
«Estoy muy contenta y deseo que se llegue a un buen final», dijo Marta Gorosterrazú, integrante y secretaria general de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú.
Gorosterrazú agregó que «si un tercero puede hacer algo para que este conflicto se solucione, bienvenido sea», en coincidencia con lo expresado por José Pouler, quien confió en que las gestiones del monarca «puedan dar resultado».
Sin embargo, esta posición no fue compartida en forma uniforme por los integrantes de la Asamblea, entre quienes se escucharon voces críticas por la intervención del rey Juan Carlos.
«Es triste tener que buscar a una tercera persona para solucionar un conflicto entre dos países hermanos, con una historia común, con el mismo idioma y sólo separados por un río», dijo Daniel Pérez Molemberg.
En ese sentido, el asambleísta, que además es tesorero de la organización ambientalista vecinal, afirmó que sigue apostando al diálogo bilateral directo como «única manera de resolver el conflicto».
Pérez Molemberg recordó que el rey Juan Carlos «debe saber que sólo le quedan diez meses para mediar, porque una vez que esté en funcionamiento la planta (pastera de Botnia), esto explota. El día después es el día al que todos tememos», dijo.
El asambleísta Luis Correa dijo tener claro que hasta ahora «nadie ha solucionado nada», enfatizó que «la solución sigue dependiendo de una decisión política de los presidentes y por ahora no se ven intenciones de que esto ocurra».
Gustavo Rivollier, coordinador general de la Asamblea, añadió que si bien «no aceptaremos ningún tipo de monitoreo conjunto» es auspicioso que «el rey haya aceptado interceder».
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