Horacio Liendo llegó tarde a uno de los cierres de campaña de la lista que él encabeza, Unión por Buenos Aires, para teeludir formar parte de una reivindicación de Carlos Menem y cantar la marcha peronista.
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Peronistas y delegados de Acción por la República habían montado un acto gastronómico-político en una cantina, de la esquina porteña de Caseros y La Rioja, para clausurar el martes la caza de votos en la 3 a circunscripción (Barracas).
La demora, a la que se sumaron los demás seguidores del ministro de Economía invitados, obedeció a otro compromiso de campaña, aunque pareció premeditada. En ausencia de delegados de Domingo Cavallo, la cena-show quedó copada por los socios justicialistas y se transformó en una algarada por la libertad del cautivo de Don Torcuato que hubiera incomodado a la tropa de AR.
Justificación
Liendo, que adujo que venía de otro raid proselitista para justificar la tardanza, llegó en compañía de Daniel Scioli, justo después de que los presentes -más de 200- entonaran la «marchita» y hubieran asistido a un panegírico del ex embajador en Cuba, Luis Santos Casale, sobre el ex presidente.
Entre otras cosas, el aspirana diputado nacional señaló enigmático que «escucho de las presiones, aún de nuestro partido, de traiciones, de maquinaciones perversas, de creación de imputaciones falsas: mientras Menem está detenido, estamos defendiendo la gobernabilidad y el crecimiento del país», concluyó en medio de aplausos de los comensales amigos, incluidos la interventora del PJ porteño Ana Mosso y la candidata Inés Pérez Suárez, quien se molestó con el desembarco postergado de Liendo, Scioli y los cavallistas, entre ellos, Graciela Fernández Valoni.
Picada
El postulante a senador y el cacique del Abasto pudieron disfrutar, en cambio, de la picada de langostinos y rabas, empanadas y canelones de verdura, que les guardaron. Además, tuvieron un recital en vivo a los postres. Los tangos de Hugo Marcel y las canciones populares de la madre de Adrián Suar -ambos intérpretes confesos admiradores de Menem-pacificaron los ánimos entre los aliados de Unión por Buenos Aires, ya que no incursionaron en el terreno jurídico-político.
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