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Si un diario como «Clarín» eludió su fuerte endeudamiento empresario trampeando a los acreedores externos con una ley «cultural» que le impide a aquéllos tomar más de 30% de su capital accionario sólo por ser extranjeros ¿cómo puede criticar al gobierno que intenta lo mismo con la deuda pública nacional pero sin la posibilidad de sancionar una ley internacional que le dé cobertura?
Es comprensible, entonces, que se le exija a medios, como al diario Sobre todo si esas leyes negociadas en nuestro Parlamento se investigarán solamente si afectan privilegios sindicales, porque hay complicidad mutua con la corporación periodística.
No haber contraído deudas que nos las eludan gobiernos y legisladores, no ser socio del Estado -como «Clarín» y «La Nación»- para obtener el vital papel de imprimir subsidiado, tener limpieza en los capitales de origen y no haber dispuesto de 7 millones de dólares sustraídos a acreedores de afuera, hoy burlados, para adquirir también diarios como «Página/ 12» por parte del trío Magnetto, «tiburón blanco» Pagliaro y Aranda, los mismos de «Clarín», tiene esta paradoja: la prensa realmente libre que queda, caso
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