En el estrado levantado en la sede de la Conferencia Episcopal, se ubicaron el secretario general, Guillermo Rodríguez Melgarejo; el arzobispo de Rosario, Eduardo Mirás; Karlic y el Primado de la Argentina y arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio. Por la importancia del pronunciamiento, se transcribe el documento a continuación textualmente:
1. En las reuniones de estos días de la Comisión Permanente del Episcopado, y fieles a la misión pastoral de acompañar y servir a nuestro pueblo, volvimos a reflexionar entre otros temas sobre la situación apremiante del país.
2. Hemos notado un agravamiento de la realidad económico-social. Somos testigos del sufrimiento y desencanto de nuestra gente, porque los índices de pobreza, inseguridad, falta de trabajo y marginalidad han alcanzado un nivel nunca visto.
3. Además, en las últimas semanas y por la convocatoria a elecciones, sorpresivamente adelantada, crece una campaña electoral de una frivolidad tal que muchos actores parecen no percibir la gravedad de la situación real de nuestro pueblo. Se busca un cambio de personas sin que se hubieran llevado a la práctica reformas que legitimen y hagan creíble la acción política.
4. Este fue el objetivo y el esfuerzo de la Mesa del Diálogo Argentino, al cual nosotros hemos aportado el espacio espiritual para que los argentinos nos encontremos en vez de enfrentarnos. Lamentamos no haber encontrado la respuesta esperada en los poderes de decisión para implementar los consensos alcanzados.
5. Ante la gravedad de todos estos hechos y la necesidad de impulsar en el pueblo cristiano las actitudes propias de ciudadanos responsables hemos decidido, en cumplimiento de nuestra misión, convocar a una Asamblea Plenaria Extraordinaria de la Conferencia Episcopal Argentina para el próximo mes de setiembre.
6. Encargamos, mientras tanto, al Departamento de Laicos de la respectiva Comisión Episcopal que -acompañados por un obispo-prosiga con el trabajo de las mesas sectoriales del Diálogo Argentino que han funcionado bien, para perfeccionar y desarrollar los logros ya obtenidos.
7. Pedimos a Jesús, Buen Pastor, que nos ayude, y pedimos también a los fieles cristianos que nos acompañen con su oración, para que sepamos comprometer nuestros esfuerzos, con la certeza de que sólo con personas desinteresadas e instituciones moralmente nuevas podremos reconstruir el tejido social y mirar el futuro con esperanza. María Santísima, Nuestra Señora de Luján, acompañe este trabajo al servicio de nuestros hermanos.
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