Macri se entregó al desafío de polemizar sobre las manos y contramanos, los carriles y los «buses», como consigna en los documentos oficiales. Hasta disparó con cambiar el sentido de circulación de la avenida Santa Fe, un tema que parece menor pero que es caro para los porteños. Y que hasta cuenta con antecedentes polémicos. Un cambio en el transporte como es el plan Transantiago que hace un año se implementó en la capital chilena, desmoronó el índice de popularidad de Michelle Bachelet, inclusive cuando el proyecto fue acompañado de una fuerte inversión, pero consideró subsidios que terminaron dividiendo a la oposición y generando una fuerte crisis política y enfrentamiento entre los sectores involucrados. También, como Macri, la mandataria chilena se proponía mejorar la circulación en Santiago y anunció en principio más de 20 medidas que venían a plasmar al proyecto de años anteriores.
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Con una historia de ese estilo, que en la capital Argentina tiene como paso previo la furia que desató la implementación del registro de conducir por puntaje (aún no se lleva a la práctica) se arriesga Macri hoy a la movida que le prometen los taxistas. Ya se mostraron, ofuscados con el cacique Omar Viviani al frente, porque aseguran que el proyecto anunciado por el jefe de Gobierno, el jueves pasado, para «mejorar» el tránsito en la Capital Federal los perjudica. Sostienen que la obligación de hacerlos transitar en tres avenidas por la mano izquierda los privará de prestar el servicio en la misma proporción que lo hacen actualmente. Hoy realizaránasambleas para analizar las medidas y eventualmente protestas.
«Las personas tienen todo el derecho a estar molestas y angustiadas. Comprendo su indignación y su impotencia», terminó admitiendo Bachelet, al rendir un balance anual ante el Congreso chileno, donde también reconoció los trastornos provocados por el Transantiago, que acotó la flota de colectivos y cambió los recorridos. Entonces solicitó cerca de u$s 300 millones de subsidio para el transporte público.
Hasta existe ya un llamado «Libro negro del transantiago», que cuestiona el plan.
Enfrentamiento
Por ahora Macri ha enfrentado a taxistas con colectiveros y le promete el gremialista Viviani «asambleas en la calle, que es el lugar de trabajo del taxista», para decidir «cómo siguen las medidas de fuerza».
Los taxistas se declararon en estado de alerta y movilización, y denunciaron al «lobby empresario del colectivo». Ya comenzaron a pegar carteles en los autos protestando contra los carriles y entregarán ahora volantes a los pasajeros.
Además critican que el proyecto anunciado, autoriza a los taxis desocupados a cargar pasajeros en las avenidas pero del lado izquierdo, algo que también fue rechazado por los sindicatos.
Macri anunció que «a partir de setiembre se irá, en varias etapas y separando la circulación de ómnibus de los taxis», lo que logrará «la liberación de tránsito de 35 calles adyacentes» a las vías rápidas.
Pavadas
Pero además, el gobierno porteño todavía no tiene dimensión de cómo afectará a los automovilistas la desaparición de los parquímetros, una opción más económica para estacionar. El plan macrista promueve aumentar el costo para dejar los autos con la idea de que de ese modo ingresarán menos a la Ciudad. Pero además, aún resta que se implemente la separación de las paradas de colectivos, las que, según Macri, deben estar a 400 metros cada una y no a 200 como ocurre actualmente. Ese cambio, sin duda molestará a los pasajeros aunque los convenzan de que así viajarán más rápido, aunque deban caminar más.
Por ahora las medidas se frenarán esta semana con la vuelta de las fotomultas que el mismo gobierno de Macri había suspendido en enero, ni bien asumió. En ese momento las empresas estaban autorizadas a obtener más de 3 millonesde fotos al año a un costo de unos $ 6 cada una. Ahora, de iniciativa del ministro de Seguridad y Justicia, Guillermo Montenegro, se reimplanta el sistema, que ya tenía 2.500.000 multas prescriptas este año.
Macri apunta a que con la renovación de los contratos, las fotomultas se apliquen en gran cantidad a faltas graves como exceso de velocidad o cruzar en rojo, pero la experiencia del sistema que impuso en la Ciudad el ex jefe porteño, Fernando de la Rúa, es que más de 70% de las multas resultan por infracciones menores, como mal estacionamiento.
El desafío al que se expone Macri, tendrá ahora como escenario la Legislatura porteña que tiene en tratamiento el plan integral de tránsito que propuso el legislador Daniel Amoroso, titular de la comisión de esa temática, aunque algunas medidas las puede aplicar el Gobierno de la Ciudad sin pedir permiso a los diputados, como las multas fotográficas.
En cambio para duplicar el peaje en autopistas en horas pico, deberá el gobierno realizar una audiencia pública, antes de imponerlo.
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