Se quejó otra vez de la herencia recibida, pero aseguró que ya terminó con la corrupción. Una audacia ayer, la de Mauricio Macri que se entregó a celebrar los primeros cien días de gestión en la Capital Federal, a pesar de que el corto tiempo de estada no le ha permitido acaparar un gran listado de logros.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El conflicto con el campo le impidió a Mauricio Macri mayor protagonismo ayer, en la celebración de los primeros cien días de su gestión al frente del Gobierno de la Capital Federal. Pero, la misma situación también obligó a la oposición a dejar de lado una embestida que venía preparando contrael mandatario a propósito de la fecha, que el propio Macri decidió conmemorar.
A media mañana, en el barrio de La Boca, el jefe porteño, junto con su Gabinete -pero sin la vice, Gabriela Michetti-y legisladores PRO, hizo una suerte de balance sobre los primeros tres meses en la Ciudad, al que precedió la proyección de un audiovisual.
Macri aseguró que su gestión terminó con «las corruptelas», en relación con la denuncia que el propio jefe de Gobierno hiciera sobre el supuesto soborno para levantar una clausura relacionada con infracciones al medio ambiente.
Pero, lo que más quiso resaltar fue que «no estamos ni en el comienzo ni en la mitad del cambio. Estamos finalizando una etapa del pasado cargada de inacción y corruptelas».
En el museo Benito Quinquela Martín, además, Macri se vio obligado a aludir a que «estamos viviendo momentos de tensión en todo el país. Hoy estamos haciendo un paréntesis para presentar nuestro balance de los primeros cien días de gobierno», explicó tras la introducción.
Resaltó, el jefe de Gobierno, que casi viene haciendo un anuncio diario desde que asumió, lo que es parte de la estrategia de su gestión para el corto plazo, mientras logra desplegar obras.
«En términos futbolísticos, lo que logramos, es marcar la cancha. Hablo de los gremios, de los empleados, de los proveedores, de los contratistas y de los vecinos», refiriéndose al censo de empleados y a la decisión de dar por concluidos más de 2.000 contratos de empleo.
Malhumor
«La tarea recién comienza. Tenemos que duplicar el esfuerzo, transmitir nuestro convencimiento de que se puede. Tenemos un montón de problemas, pero tienen una solución», completó Macri.
Durante la semana, el jefe porteño venía manifestando su malhumor puertas adentro del Palacio Municipal, ya que no lo conforman algunas gestiones. «Más Gobierno en la calle», repite el mandatario e insiste con eso en las reuniones de gabinete.
«Al gremio le ha quedado claro que no es negociable (la decisión de) recuperar la carga pública, que todos se tienen que capacitar, que queremos dar capacitación y exigir capacitación», puntualizó antes de terminar su alocución que no se extendió más de quince minutos.
«Y que le vamos a dar batalla a los que crean que el empleo público es una beca en la cual no nos obliga a realizar ninguna tarea, ni a escuchar ni a servir a los vecinos de esta Ciudad», enfatizó.
En ese sentido, el Gobierno porteño dio a conocer ayer que ya fueron censados 10 mil empleados de la administración, tras el conteo que comenzó hace 20 días, para conocer qué actividad realiza cada uno. El Gobierno de Macri dice no conocer la cantidad exacta de personas que trabajan, dentro del plantel de alrededor de 120.000 empleados en el distrito, incluidos médicos y maestros. Por eso, se calcula que Macri no podría terminar el censo, del modo que lo está realizando, antes de fin de año.
También, atribuyó como un logro, la intervención de la obra social municipal, diciendo que para «cuidar a nuestros empleados y darles una buena atención» es que « necesitamos una obra social con un servicio de calidad».
Dejá tu comentario