Madres de Plaza de Mayo exigen a la Iglesia una apertura de archivos "en serio"

Política


La integrante de la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo Nora Cortiñas minimizó la apertura de documentos sobre la última dictadura cívico militar que anunciaría la Iglesia esta semana y exigió que "abran en serio los archivos".

Para Cortiñas, el anuncio que realizará la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) de un protocolo para la consulta de los archivos vinculados al terrorismo de Estado es "una hipocresía más" de la institución religiosa.

En declaraciones a Radio Con Vos, la veterana dirigente social consideró que se tratan de "las mismas cartas" que, en aquella etapa de secuestros, asesinatos y desapariciones, remitían las organizaciones de derechos humanos que buscaban a las víctimas del accionar delictivo militar.

Se trata de unas 3.000 cartas y documentos que se conservan en el Episcopado, en la Nunciatura Apostólica y en la Santa Sede, sobre pedidos que llegaron a la Iglesia para conocer el paradero de detenidos y desaparecidos, y reclamar gestiones ante las autoridades militares de entonces.

"Basta de hipocresías, de ocultamiento y de silencio de la Iglesia. Son las mismas cartas que llevamos al Episcopado y al Vaticano pidiendo que se ocuparan de lo que había pasado con nuestros hijos", explicó Cortiñas al referirse a la desclasificación de papeles, que se concretará ahora y que había sido anunciada en octubre pasado en forma conjunta por el papa Francisco, el Vaticano y la Conferencia Episcopal Argentina.

A 40 años del inicio de la lucha para dar con los hijos desaparecidos, Cortiñas reclamó a la Iglesia que "abran" sus archivos "en serio" porque en la Iglesia "saben la verdad" sobre lo sucedido en los años de la represión ilegal. Una de la fundadoras de Madres acusó a la Iglesia católica argentina de ser "partícipe del horror" y de "hacer de puente para la entrega de los bebés de las mamás cautivas embarazadas que daban a luz y de entregar esos bebés a familias de militares, policías, empresarios".

"Ellos entraban a los campos de concentración, palmeaban a la gente sangrante, torturada, diciéndoles que hablaran porque si no seguiría la tortura", acusó la defensora de DDHH y agregó que "acompañaban a los militares y civiles en los 'vuelos de la muerte', donde tiraban a nuestros hijos e hijas adormecidos, torturados, al mar o al río".

"Esos archivos tienen, ellos saben la verdad y es hora de que los abran en serio", reclamó la madre de Gustavo Cortiñas, desaparecido el 15 de abril de 1977. En ese marco, subrayó que la Iglesia católica argentina "nunca hizo autocrítica" (de su rol durante el genocidio), ni pidió perdón, y es hora de que se dejen de patrañas y de hipocresías como ésta".

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