Mal día fue ayer para que Gustavo Béliz estrenara su cargo de ministro de Justicia de la Nación, que arranca con dificultades para armar su gabinete y ya con pedidos de que renuncie.
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La jornada comenzó en la madrugada, cuando se conoció que había muerto Alfredo Bravo, con quien disputaba una banca en el Senado. Más tarde, fue Hebe de Bonafini la que pidió que el gobierno echara a Béliz de la función, y durante el velatorio del socialista hubo también manifestaciones de desagrado por la designación.
Si la noticia del fallecimiento del reciente candidato a presidente, tal vez, hubiera mortificado a Béliz, el ministro no tuvo tiempo de reflexionar sobre esa cuestión porque fue el hijo del socialista, el legislador porteño, Daniel Bravo, quien se ocupó del reproche. Bravo (h) adelantó a primera hora de la mañana que su padre estaba angustiado por los acontecimientos políticos de los últimos 15 días y, además, porque el domingo, cuando el veterano socialista fue internado, asumía Béliz.
El ahora ministro impidió que Bravo asumiera la banca de senador porteño por la minoría, reclamando para sí la butaca ante la Justicia por una cuestión de interpretación de la Constitución que otorga el lugar para el partido o alianza con más votos.
Duro seguramente y exagerado quizá con el justificativo del dolor, pero no menos mortificante para quien, por caso, el 4 de julio del año pasado hizo que sus legisladores porteños suscribieran un documento ante escribano con la renuncia anticipada a sus bancas en caso de que todo el plantel legislativo del país se renovara el 25 de mayo de 2003, es decir, anteayer. Sin embargo, 15 días después, Béliz pedía -con otro documento-que Aníbal Ibarra desdoblara las elecciones porteñas de las nacionales.
Más tarde, la titular de las Madres de Plaza de Mayo pidió una entrevista con Néstor Kirchner, con el propósito de repudiar la designación del ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos. «Lo de Béliz nos parece de terror. Es un tipo que estuvo con el ministro de Economía del menemismo y de la Alianza, Cavallo, y que se arrastró con el ex presidente Menem. No puede ser ministro de Justicia», sostuvo Bonafini, caótica.
En otro episodio de la andanada de críticas contra Béliz, el socialista Héctor Polino, durante el velatorio de Bravo, lamentó que su compañero de bancada haya muerto «sin ver este nuevo proceso político en el país, en el que tenía muchas esperanzas y expectativas de cambio y mejoramiento de la sociedad». Dijo que en los últimos meses «estaba esperanzado y con muchas ganas de seguir peleando para poder sentarse en la Cámara de Senadores». «Estaba muy enojado porque después de 17 meses la Justicia aún no se había expedido», aseguró. Por esa cuestión, los familiares y colaboradores de Polino adelantaron que rechazarían, si llegara una corona de flores del Ministerio de Justicia.
Entre otros, el abogado José María Ramos Padilla echó también remordimiento hacia el ministro de Justicia. Dijo que la «Corte Suprema de Justicia debió resolver hace muchos meses este tema.
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