El clima político se enrarece a 12 días del ballottage. Estallaron peleas internas dentro del menemismo y también del duhaldismo que perturban la campaña. Lo más grave es que se confirma la investigación de DNI duplicados y que todavía no hay resultado definitivo del recuento de los votos de la primera vuelta.
No es el estilo de Menem, pero cerca del riojano se especula que el gobierno está llegando a extremos al influir sobre el ballottage. No sólo se trata de presionar prensa, falsear encuestas, sino -dicen- sustituir el antiguo «voto-cuota», que era legítimo y espontáneo de la gente, por el «voto-plan», que es extorsivo. Recordemos que el «voto-cuota» se mencionó en 1995 para gente que votaba a Menem para que no cambiara el valor del dólar por las cuotas contraídas. El «voto-bronca» fue mencionado en la elección del 14 de octubre de 2001 (voto en blanco, anulado y abstención, que trepó hasta el insólito nivel de 40%). Ahora se menciona el «voto-plan» a raíz de comprobaciones -el caso más notorio fue en Luján- de que no se cobraban los planes Jefas y Jefes de Hogar si no se votaba por Néstor Kirchner, según lo imponían caudillos zonales que los concedieron.
También molesta mucho al menemismo la salida de decenas de operadores del gobierno para presionar a autoridades de las provincias donde ganó Menem. Que en Jujuy y Formosa -donde casi no conocen a Kirchner- haya triunfado el candidato oficial demostraría que la «presión» sobre gobiernos puede cambiar el resultado en provincias. Fellner, de Jujuy, e Insfrán, de Formosa, habrían aplicado el «voto-plan» con éxito y se trataría de extender el método. En el menemismo denuncian «un país donde el voto libre ha sido sustituido por el voto intimidatorio». Una abstención de Menem dejaría a Kirchner presidiendo el país con 22% de los votos y 16% de todo el padrón, menos que Illia en 1963.
Dejá tu comentario